martes, febrero 27, 2007

a reason

Por más que intento, no acabo de entender.
Give me a reason to love you.

jueves, febrero 22, 2007

...

A diez centímetros de ti, a no sé cuántos kilómetros de ti. Eso que tu sonrisa produce en mí escapa a toda lógica. Eso que un regalo imprevisto hizo en mi día también. Te quiero.

puebleando

Qué bonito es Michoacán, realmente. Me hizo feliz el viajecito relámpago de pueblo en pueblo, con toda la belleza, con todo ese cansancio que relaja, con todas las locuras (eso de bailarle al tubo de la parte alta de la escalinata del mirador que hay en Janitzio, con el riesgo de resbalar del escalón y descubrir después que un desconocido grabó mi linda participación, fue de lo más loco) e incluso con el chal que sale de donde menos se espera (“te vi, te vi, te vi y yo no buscaba a nadie y te vi”).

acelerar

“Acelerar” es mi canción, definitivamente (¡viva la generación Timbiriche!); siempre lo fue, desde que estaba en kinder, y ahora que estoy no sé si en un torrente (saludos, Gitlin) o en un tsunami, sigue vigente.

viernes, febrero 16, 2007

así no era

Bombardeo desde cuatro ventanas de messenger. Balacera en Aguascalientes, persecuciones, arsenal, detenidos, muertos y heridos. Ése no es mi Aguascalientes, no lo puedo creer.

más cosas que hacen que la vida valga la pena

Tres horas de cátedra, no de clase, de verdadera cátedra. Sigo impresionada. La pasión se llama Rossana y se apellida Reguillo Cruz.

Y un día después, comida no planeada con Rebeca y Chava, de algún modo, compañeros de aventuras. Invasores somos y es divertidísimo.

jueves, febrero 15, 2007

el retorno de los clásicos

Siempre me he preguntado quién elige las películas para los viajes en camión, el 99.9% de ellas son o de acción o comedias románticas (años viajando cada semana avalan los datos cuantitativos). Sólo una vez me tocó ver Los otros prácticamente con ambientación incluida (cielo negro a las 6 de la tarde, tormenta cerrada que no dejaba ver ni tres centímetros de carretera, rayos constantes y tres pasajeros, entre ellos yo, muriendo de miedo). Pero ahora regresan los clásicos, en una semana La misión (con la maravilla de música de Enio Morricone que me sigue poniendo chinita) y Joe. Me he sorprendido.

las aventuras de Dorix ñoña

A eso de las tres de la mañana, ya del lunes, hubo una lucha a dos de tres caídas sin límite de tiempo, Dorix contra la impresora, hasta que la impresión de tres páginas de notas de lectura y dos más de versión especial para la exposición en clase (con foto de Jensen incluida) salió medianamente decente.
A propósito de las hojitas y la foto, dice Raúl que Klaus Bruhn Jensen tiene cara de sádico y dice Eugenio que con esa sonrisita y esa mirada parece decir “no vas a entender lo que vas a leer”… en fin, será muy denso, pero es claro y preciso… y además es guapo, yo sí me lo echo… a él, no sólo al libro, ja ja ja.


Paquita la del Barrio y el viejito ardillo

“Gracias por acordarte de mi madre…”, sí, era la voz de Paquita, pero, ése no era su cuerpo, bueno, casi… Resulta que el sábado en un bar con karaoke un tipo cantó esa canción igualito que Paquita. De escucharlo sin verlo, cualquiera juraría que era la mismísima Paquita; pero al verlo descubrí que no estaba tan lejos, sólo había que teñirle el cabello de rubio (el corte feo ya lo traía), rasurarlo, ponerle un wonderbra y un vestido con hartas lentejuelas (la panza ya la traía).
El viejito ardillo-amarguetas era más bien un personaje desconocido al que le dio por cantar maravillas como “La eché en un carrito”; ya como en la quinta canción, no se sabía si iba o venía, sólo emitía unos sonidos extraños que intentaban acomodarse al ritmo de la música.
Pero eso sí, nada como los tres chavitos que cantaron una de Sin Bandera, uno se veía equis, el otro se veía de lo más gay y uno más se creía súper galán y hasta se ponía en pose, fruncía el ceño y fingía la voz. Shalalá, todo lo que ocurre en un karaoke.

haciendo las propias puertas


“Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en el mundo subterráneo, donde no existe la mentira ni el dolor vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos”.

Por fin he retornado a mis costumbres cinéfilas y vi El laberinto del fauno, es maravillosa, tiene enemil lecturas y todo es genial, las actuaciones, la fotografía, la música, la producción en su conjunto. De veras que Guillermo del Toro es un genio; él, como Ofelia, ha hecho sus propias puertas. Me encantó.


“Obedecer por obedecer, así, sin pensarlo, sólo lo hacen gentes como usted, Capitán”.

El doctor

“Haced vuestra propia puerta”.

El fauno