
domingo, diciembre 09, 2007
Blue-Blue & Do-Do

el café suyo de cada noche
viernes, diciembre 07, 2007
turista en casa
técnicas desesperadas para cerrar maletas
de ñoñez, tequila y vino tinto... y de la banda sonora para la ñoñez...
En el momento que la desesperación crecía: Mission imposible
En la histeria total: el tema principal de Réquiem por un sueño
En el “ya merito” (o lo que es lo mismo, cuando sólo faltaban las conclusiones del trabajo de políticas culturales): Carros de fuego
En el relax, cuando terminé (uno, que aún me falta otro): Vendrán lluvias suaves de Austin TV
¿Qué fue primero: el huevo o la gallina, la banda sonora o el estado de ánimo?
domingo, diciembre 02, 2007
viaje al centro de la FIL

Decidí ir en jueves por la mañana para evitar las multitudes vespertinas. ¡Error! Había visitas de escuelas, multitudes que avanzaban y envolvían cual mancha voraz a los entes solitarios (como yo). Fue así que llegué al stand de una editorial de ondas de esoterismo y superación personal que, del asco que me dio, me hizo reaccionar, así que a partir de entonces me puse las pilas e hice uso de codos, cadera y miradas matadoras para evitar ser arrastrada por la multitud o bien para llegar a donde yo quería llegar.
He de confesar que no encontré lo que buscaba, pero encontré lo que no buscaba y me hizo feliz. Después de dar vueltas en tiempo récord por enemil stands y recordar lo que me contó un día Carlos Villa que le dijo Arreola alguna vez en la FIL sobre los miles de libros que una persona no alcanza a leer ni dedicándose exclusivamente a leer de por vida y ponerme poquito amarguetas porque ni los miles de títulos garantizan que se pueda encontrar todo lo que se busca... ¡sorpresa!, hice escala en el stand de la Universidad del Claustro de Sor Juana y me topé de frente con un libro (que presentaron el sábado) que ni mandado hacer para mi tesis, lo abrí y la primera línea de la introducción es casi idéntica a mi pregunta de investigación... me cae que me hizo el día.
Por cierto, que el stand del Fondo fue premiado como el mejor en la categoría platino. Estaba monísimo.
Y el stand especial de Colombia estaba divino también, me quedé con las ganas de un rebocito verde, pero ya andaba yo muy pobre para esas horas. Dicen los de promoción turística que de Colombia, el riesgo es que te quieras quedar. Iré, iré... por ahí del 2009 que cesen mis gastos de maestría, ja ja... pero iré.
tantas cosas que contar
señores Blue
cómo llegar a la boda de unos amigos y no morir en el intento
Llegaron los novios, con caras radiantes y rete harto amortz, tanto que hasta les salía por los poros.
Empezó la ceremonia, sencilla, hermosa, emotiva, con la homilía más bonita que he escuchado, vaya, Corintios es la onda para las bodas, pero unas homilías salen más lindas que otras (entendiendo por lindo no lo meramente sentimentaloide, sino lo profundo). Y esa referencia al regreso de Maritza y Armando a esa capilla, por ahí del 2057, con hijos y nietos, a celebrar sus bodas de oro y confirmar el amor que se tienen fue... guau, sigo impactada.
Luego, las promesas, el intercambio de anillos y arras, el peso del lazo, las miradas cómplices y las sonrisas nerviosas, la paz, la comunión, la bendición, la salida como esposos, el ataque a los novios con pétalos de rosas, los abrazos... todo hizo que el día valiera la pena.
De intermedio, para mí, un encuentro no del todo planeado, pero hermoso, espontáneo.
Y después, una fiesta genial, unos novios felices, con amigos y parientes encantados de compartir con ellos (ustedes) el momento, canapés que cayeron de perlas al final de un día sin comer, vino tinto delicioso que no acabé de tomar por temor a que el escaso contenido de alcohol hiciera estragos en mi cuerpecillo debilucho, música que no bailé porque me dolían los pies y moría del cansancio acumulado (aquí es claro que se apareció una Dorix quejumbrosa).
Más tarde, la fuga, cual Cenicienta, para llegar antes de la medianoche a abordar una calabaza gris con azul que me llevó de regreso a la que alguna vez fue la tierra de la gente buena.
