jueves, diciembre 20, 2007

pensar em você

Todo lo que puedo hacer, R., es pensar em você...

É só pensar em você
que muda o dia
minha alegria dá pra ver
não dá pra esconder
nem quero pensar se é certo querer
o que vou lhe dizer.
Um beijo seu
e eu vou só pensar em você.
É só pensar em você
que muda o dia
minha alegria dá pra ver
não dá pra esconder
nem quero pensar se é certo querer
o que vou lhe dizer.
Um beijo seu
e eu vou só pensar em você.
Se a chuva cai e o sol não sai,
penso em você.
Vontade de viver mais
em paz com o mundo e comigo.
Se a chuva cai e o sol não sai,
penso em você.
Vontade de viver mais
em paz com o mundo e comigo.
Se a chuva cai e o sol não sai,
penso em você.
Vontade de viver mais
em paz com o mundo e consigo.

miércoles, diciembre 19, 2007

cuatro años...

... y esta canción se resignifica.

Hoy tengo que decirte, papá - Timbiriche 25

Hoy tengo que decirte, papá,
el tiempo nada cambiará,
estaremos siempre juntos
todo el tiempo, sin parar.
Hoy tengo que decirte, papá,
te quiero más que a nadie
y cuando estoy a tu lado
todo el miedo ya se va.
Y a veces, cuando llegas de noche,
y el sueño ya me venció,
estás junto a mí
y me miras dormir
y me siento tan feliz.
Voy a crecer a tu gran tamaño
y el mundo veré como tú,
te comprenderé mucho más y mejor
y la vida venceré.
Hoy tengo que decirte, papá,
te quiero más que a nadie
y cuando estoy a tu lado
todo el miedo ya se va.
Y a veces, cuando llegas de noche,
y el sueño ya me venció,
estás junto a mí
y me miras dormir
y me siento tan feliz.
Voy a crecer a tu gran tamaño
y el mundo veré como tú,
te comprenderé mucho más y mejor
y la vida venceré.

martes, diciembre 18, 2007

feliz como una lombriz

Puras buenas noticias.

viaje relámpago en lunes

Cinco horas y media en el DeFectuoso. Un frapuchino. Un gran proyecto. Libros y sorpresas. Un rebozo rosa mexicano. Una cena deliciosa. Una botella de vino tinto. Una velada maravillosa. El tiempo siempre insuficiente. Y, como siempre, gracias, C.

viernes, diciembre 14, 2007

media luna

En un capítulo más de mi retorno a las salas de cine, fui con Caro a ver Media luna (Niwemang) de Bahman Ghobadi. Íbamos con expectativas muy altas, lo anterior que habíamos visto de Ghobadi era Las tortugas pueden volar, que es una fregonería... y ahora, plop, todo iba bien hasta que sentimos que nos faltó película. Ya cuando una acción brinca y tiene que entrar algún personaje a explicar qué fue lo que pasó para que uno le entienda, me empieza a dar como alergia; y si hay más de tres explicaciones en una película, me altera, neta, me altera, me habla de una falta de dominio de lenguaje cinematográfico (aunque sea Ghobadi) y hago berrinche. Y eso ocurrió y no me hizo feliz.

Pero hay un momento, a media película, donde Mamo, el músico kurdo que viaja al Kurdistán Iraquí para dar un concierto tras 30 años de exilio, va en busca de Hesho, una voz privilegiada que vive confinada con más de mil mujeres. Cuando todas cantan, es mágico, he de confesar que me puse chinita. El video está en YouTube, pero no es igual de mágico que en la sala. Nada más por eso valieron la pena las casi dos horas.

a medio camino

Volver a verte sin previo aviso. Escuchar mi nombre. Ver tu sonrisa. Ver que me ves mientras hablo con otra gente. Sentir que el corazoncillo todavía se me acelera cuando te veo. Pensar en tus ojos, los más transparentes que he visto. Saber que no fue ni será y correr para no llegar tarde, mientras le cuento de ti a una amiga, cual si fuera adolescente. ¿Cómo explicar lo que no sé explicar?

miércoles, diciembre 12, 2007

programa nacional de cultura 2007-2012

Corte informativo: ya está el Programa Nacional de Cultura 2007-2012. He de confesar que aún no lo leo, pero ya lo bajé. Expulguémoslo entre todos (o al menos entre muchos).

remodelar... esto no se le puede hacer a un gato...

Mi mamá un día despertó cual "hoy voy a cambiar" y decidió remodelar la recámara que alguna vez fue de mi papá, así que me he echado un clavado para sacar todos los triques para que el equipo de albañilería haga su chamba y qué impresión, me he encontrado un montón de cosas que ya ni me acordaba que existían, muchas fotos, ropa y otros objetos de mi papá, su último sombrero, un llavero que ya no tiene llaves, hasta una cobijita que seguro alguno de mis medios hermanos se voló de un avión y maletas como ésta, de las de antes... hace tanto tiempo que no usamos de esas maletas.


En fin, que en todo esto, la que se ha apropiado del papel de mártir es Justina, porque mover cosas, "eso no se le puede hacer a un gato", como diría la Szymborska.

Así que mientras todo pasa, deambula entre las cajas (esto parece mudanza) y asoma su carita a ver lo que se fue a la basura, descubre todos los objetos que no conocía y después se echa a dormir, toda nostálgica.

de resignificaciones y otras maravillas


No me arrepiento de nada, como diría la Belli, no me arrepiento de lo que he sido, pero he de confesar que se me movió el piso en estos días y algunas cosas (pocas, pero grandes) se resignificaron. En fin, de las certezas a las preguntas y a una mentecilla retorcida que no deja de maquinar cosas extrañas. Y, entre tanto, soy muy feliz.

martes, diciembre 11, 2007

quemar las naves


"Un día me voy a ir y no volveré jamás...", así dice la canción de Quemar las naves, que se me pegó cañón.

Quemar las naves, ópera prima de Francisco Franco, fue presentada el otro lunes (o sea, el lunes 3) en Aguascalientes (antes ya se había presentado en Zacatecas, Morelia y otras ciudades, y por ahí de abril se estrenará comercialmente).


No voy a anotar aquí la sinopsis, porque para contar cosas que pueden leer o ver directamente, pues mejor no, ¿edá? En palabras del director, se trata de "una invitación a vencer el miedo de quemar las naves para encontrar nuestra propia voz", cosa que me suena poquito a rollo de superación personal y creo que la película va más allá. En fin, si bien no es la mejor película que he visto en la vida, me gustó bastante, dos que tres cosas en la historia están de más y algunas quedan inconclusas, pero enloquecí con la fotografía y la dirección de arte, son la onda, igual que la música, me hicieron feliz como una lombriz. Eso de escuchar la voz de Eugenia León con "un día me voy a ir...", guau, me encantó.


Y lo mejor de todo es que está hecha en digital (y aquí va un saludo a quien hace casi cinco años me gritó hasta el cansancio que lo digital no es cine, y ahora estaba en primera fila entre los promotores de la presentación de Quemar las naves en Aguascalientes, ¿será que quemó sus propias naves?) y se ve fregón, se ve muy libre y demuestra que el cine es el lenguaje, no el formato (o dicho de otro modo, diríamos Caro y yo citando a dos clásicos, "lo que importa es contar historias a través de las imágenes en movimiento").

Quiero volver a ver Quemar las naves, me cae. Y quiero cantar, con una boa de plumas en el cuello, "un día me voy a iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir y no volveré jamásssssssssssssssssss".