viernes, julio 04, 2008

¿alguien queda ahora?

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.

Bertolt Brecht

jueves, julio 03, 2008

de la certeza a la incertidumbre

Chilangelina recordó el 2 de julio de 2006, preguntó, entre otras maravillas, qué hacíamos hace dos años.
Recuerdo que en ese año pasé varios meses dando vueltas pensando por quién votar. Si mi tendencia política (la de antes y la de ahora) puede ubicarse en un lado, es en la izquierda. Si mi preferencia podía tener el nombre de un partido, era PRD (hace tiempo, ahora no), hasta trabajé con ellos alguna vez. Pero extrañamente Andrej Manuel no me acabó de convencer. Y era claro que el chaparrito, peloncito, de lentes, tampoco. Y el que fingió que ganó en cierto famoso maratón en Alemania, menos. Mejor ni le sigo con el resto.
Como sea, decidí, me levanté temprano aquel 2 de julio y a las 8 de la mañana ya estaba haciendo fila en la casilla correspondiente. Me chuté las actualizaciones del PREP en internet y la transmisión en tele y me quedé sorprendida. Tal vez me sorprendí más la noche del miércoles de esa semana, cuando me quedé toda la noche viendo el fin del conteo en el que no se llegó a gran conclusión.
En aquel tiempo, me dio como asquito entre la campaña, la guerra sucia, la elección, los dimes y diretes, los algoritmos, los extraños adelantos, la falta de civilidad y más. En estos dos años me ha dado como asquito lo que llevamos de gobierno y también muchos de los usos y costumbres amarillos, que serán de izquierda, pero no de la izquierda de Cárdenas y otros tantos.
En fin, las preguntas de Chilangelina me movieron muchas cosas. Creo, como dije en su blog, que si durante años sabía en lo que creía (políticamente hablando), ahora ya no sé. Y no sé en qué orden, pero me da asco, tristeza y hasta un poquito de miedo. Me siento en 1984 de Orwell, siento que muchos rollos de memoria se van perdiendo.

miércoles, julio 02, 2008

la ciudad del miedo

Nunca creí en el relato de Aguascalientes como la tierra de la gente buena. Hoy menos que nunca.
Hoy no creo en quienes se rasgan las vestiduras al aire, ni en las luces encendidas y los discursos oficiales.
Hoy lo único que creo es que esto se volvió la ciudad del miedo, de la desesperanza... y me da como asquito.

jueves, junio 26, 2008

yes

James Lull tomó esta foto en una taquería de Tijuana. ¿No es genial?

martes, junio 17, 2008

aquí ya pasan esas cosas

Cuando yo tenía 13 años, alguien que entonces vivía en Juárez me dijo que casi todos los días, mientras caminaba a la secundaria o de regreso, veía "cosas feas", unas veces asaltos, otras asesinatos, de todo, en plena calle, en pleno día, en menos de ocho cuadras. En aquel tiempo, me sentía tranquila de vivir en Aguascalientes; "aquí no pasan esas cosas", pensaba. Aguascalientes se tardó más, pero se convirtió también en una ciudad peligrosa. Hundida entre palabras, me pregunto si se puede hacer algo. Y si sí, ¿qué?

porque los inviernos no son para siempre

Porque sueles ir no a competir, sino a compartir,
porque tu sonrisa puede levantar el ánimo a cualquiera,
porque eres un ejemplo de fe y de perseverancia,
porque no has dejado de caminar, cueste lo que cueste,
porque si tu estatura física es enorme, lo es más tu estatura como persona, como amigo, como compañero y seguro también como esposo y como papá,
porque de ti se aprende un montón, incluso si no se te ve todos los días,
porque en esta lucha vas ganando,
porque los inviernos no son para siempre...
por todo, Tony, eres grande, te queremos.

domingo, junio 15, 2008

soy tu silencio y tu tiempo

Es raro, en mi casa los días como éste (día del padre) nunca se han celebrado con bombo y platillo. Se festeja, sí, pero no es algo del otro mundo; de todos modos, todos los domingos salíamos a vagar los tres (mi papá, mi mamá y yo); de todos modos, los días festivos no eran los únicos en que nos regalábamos cosas. Desde que murió mi papá, el día del padre ha tomado otro sentido, a veces francamente doloroso, a veces reflexivo. Este año (quinto día del padre sin papá), sonreí. Si no está tan lejos, sólo hace falta cerrar los ojos para ver esa sonrisa discreta y los ojitos grises, sólo hace falta poner atención para escuchar sus pocas pero profundas palabras.

sábado, junio 14, 2008

¿así o más oportuna la serenata?

Como se ha vuelto costumbre, no he posteado por exceso de trabajo. Pero lo de esta noche me cae que amerita un post. Resulta que este viernes (como varios ya) me pegó lo antisocial y lo workaholic y me quedé a luchar contra la maraña de pendientes que se me han acumulado; en el momento en que empecé a hacer pesas con las pestañas (y quienes me conocen saben que son laaaaargas pestañas), decidí dormir... y entonces empezaron a escucharse unas vocecillas y unas guitarras que identifiqué como la serenata para mi vecina que se casa en unas horas. O sea, qué chafas, será lindo detalle una serenata, pero, ¿qué?, ¿acaso pretenden que la pobre tipa aparezca en su boda con grandes ojeras? Aparte, ¿qué novio trae serenata con esas canciones?, lo entendería de un exnovio, pero, ¿del novio? Que alguien los calle ya.

viernes, junio 06, 2008

nota roja de jueves

Con la novedad de que este jueves 5 de junio mi jefa me pidió llegar a la oficina a las 10 y no a las 9 de la mañana, porque tenía unos asuntillos previos que arreglar y el chisme, perdón, el plan de trabajo, teníamos que hacerlo juntas. Demasiado lindo, ¿no?, podría levantarme más tarde o resolver pendientes o leer. Pero nooooo, un sueño feo tuvo a bien despertarme a las 4 de la mañana y después me costó trabajo conciliar el sueño ante el concierto felino del novio de mi gata Justina, maldito gato se instaló en mi ventana mientras la Justi lo contemplaba y ronroneaba cerca de mi cama. No sé a qué hora me dormí, pero a las 7, estaba despierta otra vez, así que, buscando el lado amable, me levanté a correr, me bañé, quesque me arreglé (¿o debo decir "luché contra mi cabello"?), desayuné, resolví unos cuantos pendientes, divagué, me puse a leer y salí, como acostumbro, cinco minutos antes de mi hora de entrada (vivir en lo que algunos de mis amigos tapatíos llaman "rancho Aguascalientes" tiene sus ventajas, cinco minutos me alcanzan perfecto para salir de casa, encontrar taxi y llegar al trabajo a la hora en punto :P). En fin, que iba yo en taxi, por Canal Interceptor (bendita sea esa avenida, se evita uno semáforos, exceso de coches y se sale rápido) y justo en el momento de dar vuelta hacia Avenida Universidad, plop, un reporte en el noticiero de José Luis Morales (el mismito que se ha erigido como ídolo del pueblo... sin comentarios) hizo que el taxista y yo nos quedáramos al borde del patatús, quesque había un fuerte operativo con presencia de federales en UGASA, o sea, por donde íbamos a pasar... y ya no había por dónde regresar... y con la paranoia del "jueves negro" para acá, que se vio agudizada con las cuatro balaceras del martes, lo menos que se espera es un balazo. Ni modo, pasamos y, en efecto, había frente a UGASA varias camionetas de la Policía Federal, agentes armados y una bola de mirones que hasta bajaban la velocidad de los coches para ver qué pasaba. Corte a intervención de Morales, que el operativo no era por secuestro, narcos o equivalente, que todo había sido porque a ése y todos los rastros de Aguas les cayó la revisión de la SAGARPA en busca de clembuterol y que los federales iban nada más a custodiar (no sea que una vaca loca le disparara a algún químico de la SAGARPA). Todavía no sé cómo interpretarlo. Por cierto, con tanto lío, llegué dos minutos tarde, shalalá.

libre de odio (creo)

Lo del otro día no fue una declaración de guerra, tampoco fue un "tírome para que me levanten"... fue, tal cual, el producto de una catarsis. Justo ahora (y espero que no sea sólo ahora) puedo declararme libre de odio (que no de sodio). El ejercicio sacado de la manga funcionó (por si a alguien le interesaba saberlo, ja ja) y he de confesar que me siento liberada. Por eso escribo estas tonteras en clave que no tienen mucho sentido aquí publicadas, pero que resignifican mucho en mí. Libre de odio al fin, aunque no del todo libre de dolor... como sea, un gran paso.