He de confesar que me agrada el nuevo Justes (aplausos, lo cumplí, esta vez no está en clave), aunque de nuevo no tienes mucho, sin duda hueles mejor, pero, vaya, usadón estás (decir que eres de medio uso, corazón, se queda corto) y cada vez más viejo también (para qué nos hacemos, los años no perdonan). Y me agrada porque el corazoncillo se conserva (aunque alguien me preguntó una vez si acaso tienes corazón, bueno, me han preguntado eso y más de ti, pareces rockstar) y la mente brillante también. Y porque lo que hemos compartido, amigo mío, no se borra. Diría la Szymborska, "que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo".
martes, enero 15, 2008
que me disculpe el tiempo...
He de confesar que me agrada el nuevo Justes (aplausos, lo cumplí, esta vez no está en clave), aunque de nuevo no tienes mucho, sin duda hueles mejor, pero, vaya, usadón estás (decir que eres de medio uso, corazón, se queda corto) y cada vez más viejo también (para qué nos hacemos, los años no perdonan). Y me agrada porque el corazoncillo se conserva (aunque alguien me preguntó una vez si acaso tienes corazón, bueno, me han preguntado eso y más de ti, pareces rockstar) y la mente brillante también. Y porque lo que hemos compartido, amigo mío, no se borra. Diría la Szymborska, "que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo".
jueves, enero 10, 2008
el desplome
yo ya no sé si he perdido la razón
eo
miércoles, enero 09, 2008
el hobbit
lunes, enero 07, 2008
enchanted
El vestidote de pastel de Giselle, la carita de tarugo de Dempsey (¿cómo se llama su personaje?), las ratas de Nueva York, los mariachis en Central Park, el "sin cantar", la otra versión de Caperucita y el Lobo Feroz, la bruja Narissa (qué bruja, ¡viva Susan Sarandon!), eso que es mejor que un hada madrina, el príncipe tan idealista como tarado, la ironía... me hizo feliz todo.
A propósito de la bruja Narissa, qué bien está, esos ojotes se me hacían conocidos, pero cuando me di cuenta que era Susan Sarandon no lo podía creer.
Caro: yo quiero estar como la Sarandon cuando tenga su edad...
Dorix: yo quiero estar como la Sarandon cuando tenga la mitad de su edad...
Es que, qué impresión, se ve impresionante en look de bruja Narissa.
A propósito de Patrick Dempsey, tiene razón Ricardo, hace papel de menso, aunque como bien dijo Mónica, "¿qué no son todos los hombres unos mensos?"
Y repite la secuencia de caras de McDreamy en Grey's anatomy. Nada más vean la escena de la fiesta en el Seattle Grace Hospital en Grey's anatomy, cuando Meredith llega muy mona de vestido negro, con Finn (¿o Fynn?) y Derek se queda en el pasme viéndola; y vean después la escena de Encantada donde Giselle y su príncipe Edward llegan al baile y como-sea-que-se-llame-el-personaje-de-Dempsey ignora a su novia (que, por cierto, tiene más nariz que yo, qué impresión) y se queda como tarado viendo a Giselle. Pero eso sí, Dempsey es Dempsey, ya quisiéramos que todos los hombres mensos estuvieran como él, ja ja ja... ¿No me lo podrán enviar por mensajería? (nota pa' mí: verlo ahí de pie en la sala, cuando quesque iba a pedir un taxi para Giselle, me recordó tanto tanto a... alguien cuyo nombre omitiré).
Por cierto, que para ser película de Disney, me parece perversa... y estoy hablando de perversa en el sentido perverso del término, ¿qué onda con la lengua de la bruja Narissa?, luego yo casi grito "¡swingers!" a la hora del cambio de parejas en el baile y... mejor ya no le sigo. El punto es que sí, me gustó.
tiempo líquido
sábado, enero 05, 2008
dosmilsiete
No necesitaba otro año para comprobar que mi mamá es la onda, pero lo sigo comprobando cada día. Tampoco necesitaba otro año para saber cuánto extraño a mi papá, y lo sigo extrañando cada día.
El equipo animal de casa se hizo más pequeño; dos de mis perros murieron, rucos, muy rucos; así que en el equipo quedan un perro, Gupy, y una gata, Justina.
Se registraron movimientos en el plano de la amistad, si ya en 2006 habían desaparecido muchos falsos amigos, en 2007 hubo grandes amigos que se difuminaron hasta quedar en casi nada, pero también grandes amigos que se hicieron más grandes. No sé, soy de la idea de que los amigos no siempre son para siempre, todos cambiamos, unos más que otros, y a veces, como todo, es mejor que quede en buen recuerdo que en mala costumbre. Eso me ha dado vueltas últimamente en esta mentecilla retorcida, la costumbre no es suficiente, ni siquiera la historia común es suficiente y me quedo en el pasme cuando no reconozco las otras caras o cuando no me reconozco en las otras caras. Y me pregunto si seré mala amiga o una muy boba que nunca vio las transformaciones. En fin, eso da para otro post.
Hubo más galanes que de costumbre, yo que me he dedicado a engordar y que presento unas ojeras más grandes que mi cara y que además conservo mis usos y costumbres de, en palabras de la Blue, tratar a los hombres con la punta del pie... y algunos de ellos que se empeñan en apuntarse, ¿masoquistas serán? Y de mi lado, sigo siendo una cosa muy rara, incapaz de asumir un compromiso, aunque sea ligero; por más que cierto incidente me movió el piso y muchos cuestionamientos hechos de mí para mí revolotearon, no he cambiado. Los cuestionamientos siguen y seguirán, seguro, pero prisa no hay por hacer grandes transformaciones.
Leí más, mucho más, he perdido la cuenta de cuánto he leído, casi puros rollos académicos que me hacen feliz, pero que me harían más feliz si hubiera más tiempo para apropiar cada texto. Y la lista de otros libros por leer sigue creciendo. Y el tiempo no da. Bua.
Fui poco al cine, pero vi más películas (cortesía de ETN, Primera Plus y Ómnibus de México), muchas, de hecho, que ni esperaba ver, que evité en el cine, onda El diablo viste a la moda (que me agradó) y Bandidas (que es malita, malita, pero me arrancó dos que tres carcajadas).
Me hicieron falta vacaciones, fui con mi mamá a pueblear por Michoacán al principio de 2007, pero después de eso, nada de vacaciones, sólo unos cuantos viajecillos de pisa y corre a varias ciudades.
No me enfermé, pero no salí ilesa, me lastimé un tendón de la mano jugando fut con la Justi y por ahí de octubre llegué a niveles extremos de cansancio.
No tengo canas nuevas y qué bueno, porque tampoco tengo mucho tiempo para retocarme la raíz del tinte.
Cocino mejor, ya hasta me atrevo a hacer dos que tres experimentos, parece que voy superando la etapa cocinar pegada a las recetas.
Ha sido un año no de carga completa de materias, sino de carga repleta, en la maestría; y ha sido también un año loco, de vivir en dos ciudades. Presenté por primera vez una ponencia en un congreso internacional. Y otra en un encuentro de cine.
Al principio del año reservé en mi agenda cuatro días de octubre, con lágrimas y todo tuve que tacharlos, snif snif.
El Cafecito se volvió, bueno, lo volví impuntual.
Y en el Dorixblog, cada vez menos posts: 238 en 2005, 219 en 2006 y apenas 202 en 2007, snif snif.
Algo más, el Facebook me ha resultado adictivo.
Y Dios (sí, Dios) se asoma cada instante.
En suma, pese a todo, he sido feliz feliz feliz. Amo mi vida.
La canción del año, por supuesto, Bonito de Jarabe de Palo.
martes, enero 01, 2008
notas de jornada intensa de producción académica
El reputísimo cable de la lap (primera vez que este bonito blog alberga la palabra "reputísimo", pero de veras me alteré) tuvo a bien atrofiarse en domingo por la mañana, con un avance de tesis, un artículo y un ensayo por terminar y enviar.
Ricardo se convirtió en alarma: "señorita, faltan 16 horas para la entrega del trabajo". Mil gracias, Ricardo.
La hora crítica de sueño, fue de la 1 a las 2 de la mañana. Después, como si nada.
La hora crítica de frío, fue de las 6 a las 7 de la mañana, me entumecí como pocas veces.
La primera vez que intenté ir a dormir (tras la jornada de 30 horas), llegaron cinco mensajes, cuatro llamadas y llegó mi mamá para comer. Se pospuso la siesta.
La segunda vez que intenté ir a dormir, Justina decidió sentarse a maullar al lado de mi cama... y después tuvo a bien rasguñar la ventana (con lo que me altera el ruido de uñas sobre vidrio)... y finalmente le dio por escalar el edredón. Cuando Justina se calmó, más mensajes. Y me daba flojera levantarme a buscar el celular. En algún momento dejé de oírlo. Cuando desperté, cuatro horas después, 14 mensajes y tres llamadas perdidas.

