sábado, febrero 21, 2015

El pasaro irrumpe sin protección y sin presentarse

"Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño", dice una canción que alguien puso para mí alguna vez.

En un lugar muy frío, hubo alguien que me enseñó lo que significa renunciar a algo para que el otro lo tenga.

Aquel año interesante, él me dejó claro que se enamoró de mí por quien soy, no por cómo me veo.

Quizá febrero de 2015 pase a la historia como un tiempo en que el pasado parece empeñarse en aparecerse en el presente.

jueves, febrero 19, 2015

Silencio que no es silencio

Nunca me ha gustado preguntarme "¿qué hubiera sido?" y durante muchos años he repetido ese lugar común de que el "hubiera" no existe. No nos hagamos tarugos, sí existe, al menos como tiempo verbal y como acto de imaginación. Como sea, prefiero imaginar el futuro, que imaginar cómo hubiera sido el presente de haber tomado decisiones distintas. Tampoco nos hagamos tarugos, las preguntas como ésa no se planean, simplemente surgen en el momento menos esperado... diez años después, por ejemplo. Ya me ocurrió, entre la cercanía y el silencio, recordé que no me gusta preguntarme "¿qué hubiera sido?", pero, ¿qué hubiera sido si aquellos tres cafés se hubieran convertido en algo más? Quizá no hubieran pasado de cuatro, jajaja. Quizá sólo estoy envejeciendo y por eso me pregunto cosas absurdas.

sábado, enero 03, 2015

Dosmilcatorce

2014 pasará a la historia (a mi historia) como el año en que menos he escrito en este blog. Fue un año complicado, de claroscuros.

Me enfrenté al horror de la página en blanco... ¡con la tesis! En el mismo semestre, viví una de las experiencias más complicadas de mis años en la docencia y otra increíblemente emocionante. Fui de congresos y de estancia de investigación. Hubo cosas que se reconectaron hacia el final del año.

Hubo viajes, comida, libros y cine. Hubo relaciones de amistad y de familia que se fortalecieron. En casa, mis bestias peludas Justina, Lucas y Eufemia siguieron siendo grandes alegrías.

El recuento de viajes cerró en 37 autobuses, 19 aviones y 14 trenes, que me llevaron a Guadalajara, la Ciudad de México, León, Irapuato, San Luis Potosí, Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, Bogotá, París, Lisboa, Brujas, Gante, Bruselas, Louvain la Neuve, Brno, Praga, Berlín, Atenas, Roma, Zaragoza y Ámsterdam. Not bad! ¿A dónde iré en 2015?

jueves, agosto 14, 2014

El final

No, el cuento aquel no tuvo el final que imaginé. Los otros cuentos tampoco. Tal vez porque no soy buena para imaginar finales. Como sea, vaya si la mente es traicionera, no se espera que a medio taller una recuerde los finales no esperados de los cuentos.

domingo, julio 13, 2014

Creo que al fin nada tiene fin

Ese hombre tiene el superpoder de que me acuerde de ti y te extrañe harto.

martes, julio 08, 2014

De intrascendencias se construye la vida

Cuando han pasado algunos años y se han acumulado tantas cosas que contar, lo más fácil es no contarlas y optar por hablar de intrascendencias que terminan por resultar profundas. Algo se transformó en este tiempo, algo que ni siquiera sé explicar. Recuerdo tantas pláticas nuestras y no puedo recordar una como ésta, así de entrañable y divertida y todo a la vez.

sábado, julio 05, 2014

Las palabras

Las palabras estaban ahí, esperando el momento justo para atacar. De unas notas guardadas y olvidadas salieron el dolor y la soledad, como si nunca se hubieran ido.

viernes, mayo 30, 2014

Everybody here comes from somewhere...

A veces a una no le terminan de quedar ciertas cosas claras, pero una indiscreción de Foursquare y un déjà vu al encender la tele en un hotel en San Luis han sido elementos suficientes para entender.

viernes, abril 18, 2014

jueves, abril 17, 2014

Juan Pablo

Mi padre estimaba mucho a su primo Juan Pablo. Los dos eran hombres de pocas palabras, pero extrañamente lograban hablar por teléfono y saber el uno del otro. También hacían viajes entre Aguascalientes e Irapuato para visitarse. Cuando murió mi padre, me quedó la costumbre de llamar a Juan Pablo en año nuevo. Este año no lo llamé, por razones que se resumen en una faringitis marca diablo tras la vacación y en esa mala costumbre mía de posponer cosas. El viernes mi mamá me preguntó si le había llamado después de tanto posponer, le dije que lo haría el domingo, pero el sábado me avisaron que el hombre había muerto. Algo dentro de mí lloró. Sabía que tenía que hacer esa llamada, fue muy triste caer en la cuenta de que no la hice y ya no habría modo de hacerla. Después supe que, aunque la hubiera hecho, no habría podido hablar con él, porque ya estaba muy mal. De cualquier modo, Juan Pablo siempre supo que le agradecí mucho todo el aprecio por mi papá. Lo que Juan Pablo no supo fue que no haber hablado con él antes de que se fuera, me dio la sacudida que necesitaba para dejar de posponer cosas.