jueves, abril 30, 2009

siguiendo la influenza en blog...

Para quienes queremos pensar la epidemia desde una perspectiva social, concretamente desde la comunicación, he aquí algunos links.

Comunicación ante la influenza
Un blog de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información

Diario de la epidemia
Crónicas de la investigadora Rossana Reguillo.

Sociedad y poder
Uno de los blogs de Raúl Trejo Delarbre, que, no está dedicado específicamente a la influenza, pero sí le ha dado seguimiento.

martes, abril 21, 2009

la vida en blog: acuoso rito de paso


Regresado he, sobreviví al examen de grado y también a la neurosis previa y a la resaca posterior al rito de paso.


Y es que en los días previos al examen, se me cruzaron muchos pendientes, muchos muchos muchos, mi lap se puso más neurótica que yo y, por si algo faltara, el rojo de mi cabello se oscureció al retocar las raíces, un gran retroceso para la humanidad.


El día del examen, mi mamá y yo perdimos el camión en que planeábamos ir de Aguas a Guadalajara, gracias a los retrasos causados por las patéticas obras viales en López Mateos y Convención (odio a LARF, ódiolo, ódiolo): todo iba bien y, de pronto, empleados de obras públicas salen a poner conos, desviación, desviación, regreso, fila de coches a paso de tortuga, aglomeración, semáforo rojo, minutos corriendo, grrrrrrr... y uno que planea fríamente su tiempo, snif... en fin, terminamos viajando en otro camión y reduciendo a la mitad todo lo planeado: si iba a comer con calma, ya no (he de confesar que sostuve una lucha cuerpo a cuerpo contra una lasagna que se negaba a ser devorada); si me iba a arreglar con calma, ya me conformé con no aparecer en pants en el examen (¿que quién olvidó el bálsamo para labios, el brillito, el delineador y el rubor en casa?, grrrr, ¿que quién lo notó demasiado tarde para ir a comprar más?); shalalá.


Pero todos los contratiempos quedaron en el olvido a las 6, cuando empezó un examen a dos de tres caídas sin límite de tiempo (de verdad, fue un examen intenso y extenso). Me pasé del tiempo en la exposición, pero nadie se quejó, había mucho interés sobre los sentidos del blogging autobiográfico. Después vinieron un par de rondas con los sinodales y hubo tanto guamazos como elogios. Tal vez lo que más me gustó fue que hubo mucho diálogo acerca de las redes, de la creatividad cotidiana, de la generación de la incertidumbre, de los relatos y el análisis, de la cajanegrización (whatever it means), de las posibilidades de ampliar, incluso de que, como dijo mi sensei Raúl, me faltó valor para decir (y tal vez también para entender) que los grandes autores van siendo rebasados por la complejidad de prácticas como el blogging... ¡plop!


Las horas pasaron, la discusión fue genial y en algún momento los sinodales nos pidieron salir de la sala para que ellos pudieran deliberar, muajajá... fue entonces que descubrí dónde dejé los nervios, se habían quedado en el balcón del edificio central y, muy tiernos ellos, regresaron a mí en cuanto salí, así que cuando volvimos a entrar a la sala estaba yo hecha un manojo de nervios otra vez, a pesar de que, de algún modo, ya conocía el resultado: "aprobada". Como sea, fui muy feliz cuando lo escuché. Recuerdo que el día que fui a la entrevista en calidad de candidata a cursar la maestría (hace casi tres años), iba en calidad de trapo, con dopaje total y vendaje en el tobillo izquierdo por una lesión (¿cómo diantres me eligieron?); esta vez no había dopaje de por medio, pero en la neura me sentí igual de delirante, ji ji.


Nada mejor para celebrar que una sesión de vaciar botellas de vino tinto con mis sinodales, compañeros y mi mamá; incluso con quienes no estuvieron físicamente porque algo les impidió llegar (fuera la embajada española, tres juntas kilométricas o la distancia), de algún modo también estuvieron ahí (pero no bebieron el vino, jo jo jo). Nada mejor que la sarta de tonterías que estábamos diciendo los poquitos que nos quedamos al final. Pero lo de verdad insuperable es el ataque de los chorros de agua mutantes en los jardines itesianos, ¿cómo íbamos a saber que a las 10 se encienden en automático los aspersores?, ¿cómo íbamos a pensar que salir después de esa hora implicaba competir (y perder) contra los chorros de agua?, ji ji ji. Dice Mauricio que eso fue mi bautizo itesiano, "el rito de paso en su más acuosa expresión", ji ji ji ji ji.


Gracias muchas a todos.

viernes, abril 17, 2009

lunes, abril 13, 2009

¿por qué se mueren los buenos?

Eso preguntaba cuando era chiquita: ¿por qué se mueren los buenos?
Eso pregunto aún: ¿por qué?
Hasta siempre, Tao.

miércoles, abril 01, 2009

y la noche invita a olvidar...

Lo que me quedó claro con esa llamada es que ya ni me importa. Fue como si me preguntaran por alguien lejando, casi desconocido. Hay veces que lo más prudente es cortar hilos. Hay cosas (y personas) que es mejor dejar ir... sobre todo si bien a bien nunca estuvieron.