jueves, octubre 15, 2009

el mundo no es nuestro


"Esto no es nuestro, es del río", me dijo un poblador del ejido de Pago Pago (eso que los turistas conocemos como Micos) en la Huasteca Potosina. El hombre contó que hace un año las lluvias fueron intensas y el río creció tanto, que se llevó algunos puestos que lo habían desafiado estando muy cerca; dijo que el agua le recordó a la gente de quién es ese territorio. He de confesar que lo que escuché me cambió la perspectiva, yo estaba desanimada porque la lluvia no me dejaba disfrutar de ese fin de semana de vacaciones improvisadas y ese señor me hizo pensar en lo contrario, en que, al final de cuentas iba ahí a estar en contacto con la naturaleza y tenía que respetar precisamente las condiciones naturales. Todo este rollo es porque creo que antes de pensar qué tanto cuidamos la tierra, deberíamos pensar cómo entendemos nuestra relación con ella.

Hoy es el Blog Action Day, que este año está dedicado al calentamiento global, que nos recuerda que tenemos mucho por pensar, mucho por decir y, sobre todo, mucho por hacer.



Acá, lo que escribieron Tony Valderrama y Marco Carlos Ávalos al respecto. Más acá, un par de posts que escribí hace tiempo: "you feel it?" y "la tierra".

miércoles, octubre 14, 2009

encontronazos con los astros...

Por algún extraño motivo, mis encontronazos con astrólogos han sido en un par de revistas. Hace casi seis años trabajé en una revista para jóvenes, un buen día el jefe de redacción presentó muy orgulloso el dummy del primer número que, dicho sea de paso, iba a salir en diciembre. Había en ese bodrio una sección de horóscopos y de inmediato busqué Sagitario, que decía unas cosas tan predecibles como "este mes recibirás muchos regalos"; obvio, aventé la revista sobre el escritorio y vociferé: "pues claro, es mi cumpleños y es Navidad, ¿a qué pendejo se le ocurrió escribir estas jaladas?" Los demás pusieron cara de sorpresa, la autora de esas cosas terribles era la esposa del dueño, que me miraba con gran indignación.

El tiempo pasó y volví a trabajar en una revista, pero para niños; ahí no había sección de horóscopos, nooooo, pero uno de mis compañeros era (y es) astrólogo en sus ratos libres (lo que sea que eso signifique). El susodicho averiguó mi fecha y hora de nacimiento e hizo mi carta astral sin previo aviso y sin petición de por medio; me dijo cosas como: "eres una mujer inteligente, independiente, imprudente, caprichosa y demasiado sincera". Lo interrumpí: "¿y para saber eso molestas a las estrellitas?, no, corazón, eso lo notas tras hablar cinco minutos conmigo". Sobra decir que no quise que me contara mi pasado (que no me cuenten, ya lo viví) y tampoco mi futuro (que lo quiero vivir sin saber qué vendrá). ¿Qué me habría podido decir entonces? ¿Habría visto los ires y venires, las relaciones ambiguas, los vetos por parte de los que han subido a un ladrillo y se han mareado, las boas de plumas, las presencias que entonces ni imaginaba y ahora son fundamentales, los momentos de absoluta bobez? No lo creo, pero de eso se ha tratado mi vida estos cinco años.

No sé lo que vendrá y he de decir que no quiero saberlo. No a través de los astros. Y tampoco a partir de planes estrictos con horas y minutos. Nel, esas prácticas ya las abandoné.