jueves, julio 12, 2012

preocupaciones absurdas

"Ay, Doris, nos va a gobernar un pendejo... y tú te preocupas por unos pobres pollos inofensivos?", observó cierto amigo mío, después de que me negué a comer pollo por temor a la gripe aviar.

miércoles, julio 11, 2012

take me on a train 'cause I'm not flying...

Esta mujer de corazón de hielo se está volviendo vieja... o tantito cursi, pero cursi ya era, así que tal vez sólo me estoy volviendo vieja. Hace días que tengo ciertas claridades: hay episodios de mi vida que tienen banderitas post-it para regresar a resolver algo; pero mientras más pasa el tiempo, más se acumulan las banderitas post-it y no me digno a volver. Hoy me armé de valor (y lo hice sin mezcal, tal vez eso sea una señal del fin del mundo), envié de regreso un libro que no me pertenecía y mandé también tres mails... en dos de ellos reconozco que me equivoqué y eso no es algo que haga todos los días (reconocerlo, equivocarme sí). Por lo demás, sigo esperando un par de respuestas, respecto a otros episodios del duro arte de reconocer. No ha ocurrido algo terrible, que me orille a resolverlo todo, tal vez es sólo que ahora "I can see the world from a different side". Chale, "I didn't see it coming".

la mujer de hielo


Iba a limpiar el trozo de hielo que saltó de mi frapuchino-natural-grande-sin-chantilly-y-anexas, pero Cris lo señalaba entusiasmada: "mira, es un corazón", me dijo. Estaba ahí, perfecto, luminoso y frágil, sobre la mesa; era un extraño corazón de hielo. Me pregunté si sería una metáfora de mí misma.