Viernes en pleno seminario, me paré a tomar una foto del conferencista y cuando volví a caminar sentí que chancleteaba... plop, una delgada correa de mi chancla izquierda tuvo a bien reventarse sin previo aviso.
Sábado, en el festejo post seminario, una mosca tuvo a bien echar un clavado y nadar en mi tequila, buuuu, y al mesero le hizo rete harta gracia; a mí poquito me faltó para gritar así...
sábado, mayo 16, 2009
martes, mayo 12, 2009
miércoles, mayo 06, 2009
post a destiempo que evité y no pude evitar
El día del pánico en Aguascalientes no fue el viernes 24, como en el DF y otras ciudades, sino el domingo 26. Ese día yo andaba en el cine, viendo Slumdog millionaire, cuan de repente ocurrió lo que hasta ese momento muchos pensábamos que no ocurriría: el gober informó de la cancelación de la Feria. Ahí fue donde la sorpresa y las dudas crecieron, más que el pánico y más que la influenza, ya que un día antes la versión oficial era que Aguas estaba libre de influenza, aunque por los rumores ya se sabía de infectados e incluso de muertos. La presión de Los Pinos fue muy fuerte, ¿edá?
El caso es que la ciudad se medio paralizó y en los trabajos y en las calles se veía gente con cubrebocas. En uno de esos días, creo que el martes, salí al súper con un feo cubrebocas, se me empañaron los lentes con mi propia respiración, me los quité para limpiarlos y el aire acondicionado hizo estragos en mis ojitos, que se pusieron llorosos en microsegundos, instintivamente me llevé una mano a los ojos, todos a mi alrededor me vieron feo, no iban a tomar zanahorias de donde yo estaba porque ya me había limpiado los ojos, me volví sospechosa por portación de lagrimitas... en fin, me limpié las manos con una toallita antibacterial y todo volvió a la normalidad; de cualquier modo, la desconfianza era grande, aun entre conocidos, snif.
Pero los días pasaron y la versión de la farsa logró ser más creíble para muchos que la versión oficial (a estas alturas, hasta una vaca voladora tiene más credibilidad que nuestras ilustres instituciones gubernamentales), este lunes me sorprendí cuando, al ir al banco, me topé con un escenario completamente distinto al de la semana anterior: la mayoría de la gente no traía cubrebocas, por el contrario, se reían de los que lo traíamos, sobre todo de quienes osamos decorarlos con bocotas sonrientes; casi toda esa gente hablaba del calor y del trabajo, nadie hablaba del cuarto muerto por influenza que confirmaron las autoridades el sábado, nadie (y esto me parece más preocupante) habló de los cinco cadáveres que encontraron el mismo sábado en una casa de seguridad al norte de la ciudad; las noticias destinaron casi todo el tiempo al inicio de las campañas electorales. Fue extraño.
Pero la sorpresa fue mayor esta mañana, estuve en una sesión de capacitación con alrededor de 12 personas; ellos no traían cubrebocas, yo sí (ya más por payasa que por creer en la efectividad), algunos se regodeaban en la versión de la farsa, pero cuando fingí un estornudo todos temblaron y guardaron silencio, nadie me dijo "salud".
Parafraseando a García Márquez, algo muy grave ha pasado en este pueblo, algo se fue, ya no somos los mismos aunque finjamos que sí.

El caso es que la ciudad se medio paralizó y en los trabajos y en las calles se veía gente con cubrebocas. En uno de esos días, creo que el martes, salí al súper con un feo cubrebocas, se me empañaron los lentes con mi propia respiración, me los quité para limpiarlos y el aire acondicionado hizo estragos en mis ojitos, que se pusieron llorosos en microsegundos, instintivamente me llevé una mano a los ojos, todos a mi alrededor me vieron feo, no iban a tomar zanahorias de donde yo estaba porque ya me había limpiado los ojos, me volví sospechosa por portación de lagrimitas... en fin, me limpié las manos con una toallita antibacterial y todo volvió a la normalidad; de cualquier modo, la desconfianza era grande, aun entre conocidos, snif.
Pero los días pasaron y la versión de la farsa logró ser más creíble para muchos que la versión oficial (a estas alturas, hasta una vaca voladora tiene más credibilidad que nuestras ilustres instituciones gubernamentales), este lunes me sorprendí cuando, al ir al banco, me topé con un escenario completamente distinto al de la semana anterior: la mayoría de la gente no traía cubrebocas, por el contrario, se reían de los que lo traíamos, sobre todo de quienes osamos decorarlos con bocotas sonrientes; casi toda esa gente hablaba del calor y del trabajo, nadie hablaba del cuarto muerto por influenza que confirmaron las autoridades el sábado, nadie (y esto me parece más preocupante) habló de los cinco cadáveres que encontraron el mismo sábado en una casa de seguridad al norte de la ciudad; las noticias destinaron casi todo el tiempo al inicio de las campañas electorales. Fue extraño.
Pero la sorpresa fue mayor esta mañana, estuve en una sesión de capacitación con alrededor de 12 personas; ellos no traían cubrebocas, yo sí (ya más por payasa que por creer en la efectividad), algunos se regodeaban en la versión de la farsa, pero cuando fingí un estornudo todos temblaron y guardaron silencio, nadie me dijo "salud".
Parafraseando a García Márquez, algo muy grave ha pasado en este pueblo, algo se fue, ya no somos los mismos aunque finjamos que sí.

Aquí una versión de mis cubrebocas decorados, Ricardo la bautizó como "vende caro tu amor, aventurera". ¿Ya vieron mi naricita de Magitel?
jueves, abril 30, 2009
siguiendo la influenza en blog...
Para quienes queremos pensar la epidemia desde una perspectiva social, concretamente desde la comunicación, he aquí algunos links.
Comunicación ante la influenza
Un blog de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información
Diario de la epidemia
Crónicas de la investigadora Rossana Reguillo.
Sociedad y poder
Uno de los blogs de Raúl Trejo Delarbre, que, no está dedicado específicamente a la influenza, pero sí le ha dado seguimiento.
Comunicación ante la influenza
Un blog de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información
Diario de la epidemia
Crónicas de la investigadora Rossana Reguillo.
Sociedad y poder
Uno de los blogs de Raúl Trejo Delarbre, que, no está dedicado específicamente a la influenza, pero sí le ha dado seguimiento.
martes, abril 21, 2009
la vida en blog: acuoso rito de paso

Regresado he, sobreviví al examen de grado y también a la neurosis previa y a la resaca posterior al rito de paso.
Y es que en los días previos al examen, se me cruzaron muchos pendientes, muchos muchos muchos, mi lap se puso más neurótica que yo y, por si algo faltara, el rojo de mi cabello se oscureció al retocar las raíces, un gran retroceso para la humanidad.
El día del examen, mi mamá y yo perdimos el camión en que planeábamos ir de Aguas a Guadalajara, gracias a los retrasos causados por las patéticas obras viales en López Mateos y Convención (odio a LARF, ódiolo, ódiolo): todo iba bien y, de pronto, empleados de obras públicas salen a poner conos, desviación, desviación, regreso, fila de coches a paso de tortuga, aglomeración, semáforo rojo, minutos corriendo, grrrrrrr... y uno que planea fríamente su tiempo, snif... en fin, terminamos viajando en otro camión y reduciendo a la mitad todo lo planeado: si iba a comer con calma, ya no (he de confesar que sostuve una lucha cuerpo a cuerpo contra una lasagna que se negaba a ser devorada); si me iba a arreglar con calma, ya me conformé con no aparecer en pants en el examen (¿que quién olvidó el bálsamo para labios, el brillito, el delineador y el rubor en casa?, grrrr, ¿que quién lo notó demasiado tarde para ir a comprar más?); shalalá.
Pero todos los contratiempos quedaron en el olvido a las 6, cuando empezó un examen a dos de tres caídas sin límite de tiempo (de verdad, fue un examen intenso y extenso). Me pasé del tiempo en la exposición, pero nadie se quejó, había mucho interés sobre los sentidos del blogging autobiográfico. Después vinieron un par de rondas con los sinodales y hubo tanto guamazos como elogios. Tal vez lo que más me gustó fue que hubo mucho diálogo acerca de las redes, de la creatividad cotidiana, de la generación de la incertidumbre, de los relatos y el análisis, de la cajanegrización (whatever it means), de las posibilidades de ampliar, incluso de que, como dijo mi sensei Raúl, me faltó valor para decir (y tal vez también para entender) que los grandes autores van siendo rebasados por la complejidad de prácticas como el blogging... ¡plop!
Las horas pasaron, la discusión fue genial y en algún momento los sinodales nos pidieron salir de la sala para que ellos pudieran deliberar, muajajá... fue entonces que descubrí dónde dejé los nervios, se habían quedado en el balcón del edificio central y, muy tiernos ellos, regresaron a mí en cuanto salí, así que cuando volvimos a entrar a la sala estaba yo hecha un manojo de nervios otra vez, a pesar de que, de algún modo, ya conocía el resultado: "aprobada". Como sea, fui muy feliz cuando lo escuché. Recuerdo que el día que fui a la entrevista en calidad de candidata a cursar la maestría (hace casi tres años), iba en calidad de trapo, con dopaje total y vendaje en el tobillo izquierdo por una lesión (¿cómo diantres me eligieron?); esta vez no había dopaje de por medio, pero en la neura me sentí igual de delirante, ji ji.
Nada mejor para celebrar que una sesión de vaciar botellas de vino tinto con mis sinodales, compañeros y mi mamá; incluso con quienes no estuvieron físicamente porque algo les impidió llegar (fuera la embajada española, tres juntas kilométricas o la distancia), de algún modo también estuvieron ahí (pero no bebieron el vino, jo jo jo). Nada mejor que la sarta de tonterías que estábamos diciendo los poquitos que nos quedamos al final. Pero lo de verdad insuperable es el ataque de los chorros de agua mutantes en los jardines itesianos, ¿cómo íbamos a saber que a las 10 se encienden en automático los aspersores?, ¿cómo íbamos a pensar que salir después de esa hora implicaba competir (y perder) contra los chorros de agua?, ji ji ji. Dice Mauricio que eso fue mi bautizo itesiano, "el rito de paso en su más acuosa expresión", ji ji ji ji ji.
Gracias muchas a todos.
sábado, abril 18, 2009
viernes, abril 17, 2009
we are the champions, my friends...
and we'll keep on fighting 'till the end...
Etiquetas:
corte informativo,
cosas ajenas,
divagaciones mías
jueves, abril 16, 2009
lunes, abril 13, 2009
¿por qué se mueren los buenos?
Eso preguntaba cuando era chiquita: ¿por qué se mueren los buenos?
Eso pregunto aún: ¿por qué?
Hasta siempre, Tao.
Eso pregunto aún: ¿por qué?
Hasta siempre, Tao.
miércoles, abril 01, 2009
y la noche invita a olvidar...
Lo que me quedó claro con esa llamada es que ya ni me importa. Fue como si me preguntaran por alguien lejando, casi desconocido. Hay veces que lo más prudente es cortar hilos. Hay cosas (y personas) que es mejor dejar ir... sobre todo si bien a bien nunca estuvieron.
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