sábado, julio 14, 2012
jueves, julio 12, 2012
preocupaciones absurdas
"Ay, Doris, nos va a gobernar un pendejo... y tú te preocupas por unos pobres pollos inofensivos?", observó cierto amigo mío, después de que me negué a comer pollo por temor a la gripe aviar.
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miércoles, julio 11, 2012
take me on a train 'cause I'm not flying...
Esta mujer de corazón de hielo se está volviendo vieja... o tantito cursi, pero cursi ya era, así que tal vez sólo me estoy volviendo vieja. Hace días que tengo ciertas claridades: hay episodios de mi vida que tienen banderitas post-it para regresar a resolver algo; pero mientras más pasa el tiempo, más se acumulan las banderitas post-it y no me digno a volver. Hoy me armé de valor (y lo hice sin mezcal, tal vez eso sea una señal del fin del mundo), envié de regreso un libro que no me pertenecía y mandé también tres mails... en dos de ellos reconozco que me equivoqué y eso no es algo que haga todos los días (reconocerlo, equivocarme sí). Por lo demás, sigo esperando un par de respuestas, respecto a otros episodios del duro arte de reconocer. No ha ocurrido algo terrible, que me orille a resolverlo todo, tal vez es sólo que ahora "I can see the world from a different side". Chale, "I didn't see it coming".
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la mujer de hielo
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domingo, junio 03, 2012
letras viajantes
El mundo es un pañuelo, eso ya lo sabemos todos. Como sea, obtuve otro poco de evidencia empírica para sustentar esa hipótesis, hace unos días. Sucede que Sfer organizó un intercambio poético bastante interesante. Me inscribí y recibí después los nombres y direcciones de las personas a las que debía enviar postales con poemas. Los destinos eran Madrid, Santiago y Aguascalientes. Y, de Aguascalientes, la destinataria es una gran amiga mía, Arlette. En fin, sí, el mundo es un pañuelo, Arlette ya recibió un poema con unos patos gordos, que tardaron semana y media en viajar por correo postal a un lugar bastante cercano de la misma ciudad.

Más fotos del intercambio acá.
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amores lejanos
Tengo la extraña costumbre de pensar mi vida con banda sonora. Hace unos días recordé una canción que, a su vez, me recuerda a cierta persona y he de confesar que me sorprendió cómo se ha resignificado. He aquí un ¿homenaje? a quienes han sido los hombres de mi vida.
Sospecho que la variedad musical también puede resultar sorprendente para algunos, para mí ya no. He de decir que la versión original de este post incluía notas sobre los amorcillos del pasado (¿y del presente-futuro?), pero al final decidí eliminar casi todas... bah, sólo se salvó una en la segunda canción.
Sospecho que la variedad musical también puede resultar sorprendente para algunos, para mí ya no. He de decir que la versión original de este post incluía notas sobre los amorcillos del pasado (¿y del presente-futuro?), pero al final decidí eliminar casi todas... bah, sólo se salvó una en la segunda canción.
Hubo alguien que quise mucho, por quien lloré mucho, para quien escribí ene posts en los primeros años de este blog. He de decir que él era cursi cursi cursi y le gustaba esta canción de la 5a. Estación, pero yo lo recuerdo con ésta:
miércoles, mayo 23, 2012
music is about communication
"Chamber music is about communication", dijo Chris O'Hara alguna vez en una clase maestra a la que me colé. No sólo la música de cámara, creo; toda la música es comunicación. Hoy estaba muy cansada cuando llegué al concierto de la Orquesta y el Coro de la UAA. Confieso que fui sólo porque un ex-alumno que estimo bastante y que es parte del coro, me insistió. Llegué tarde, tras el maratón de trabajo de asistonta - clase - reunión de proyecto. No había butacas vacías, así que me chuté la mitad del concierto que alcancé, de pie, en un pasillo. Se me olvidó cuan cansado estaba mi cuerpecillo maltrecho. Lloré dos veces, no porque la ejecución fuera perfecta, sino porque hubo algo inexplicable que esos fulanitos lograron comunicar. La música tiene ese extraño superpoder de hacer que olvide todo y eche a volar la imaginación. Tiene también el extraño superpoder de hacer que me pregunte si me habré equivocado de carrera.
viernes, mayo 04, 2012
las palabras dicen más de lo que dicen...
Una de las poquititas veces que hablé con Juan Pablo de Ávila, hice un comentario muy estúpido en tono de broma que no le simpatizó en lo más mínimo, el Justes fue testigo. Me dejó clarísimo que el clasismo se cuela en las palabras que usamos cotidianamente, que las palabras dicen más de lo que dicen. Nunca se lo conté, pero desde entonces cuido más mis palabras... o, al menos, eso intento.
La semana pasada, Ricardo me contó que Juan Pablo tenía cáncer. Hoy supe que ha muerto y sigo sin poderlo creer. Nunca fuimos amigos de uña y mugre, por eso me da penita aparecer en su funeral, del cual, por cierto, quedan como 50 minutos. Como sea, recordaré siempre el episodio de la calle 5 de mayo, con esas palabras que se incrustaron en mi mentecilla retorcida. Recordaré también su gesto duro, su rebozo y su amor por los gatos.
Descanse en paz, Juan Pablo.
La semana pasada, Ricardo me contó que Juan Pablo tenía cáncer. Hoy supe que ha muerto y sigo sin poderlo creer. Nunca fuimos amigos de uña y mugre, por eso me da penita aparecer en su funeral, del cual, por cierto, quedan como 50 minutos. Como sea, recordaré siempre el episodio de la calle 5 de mayo, con esas palabras que se incrustaron en mi mentecilla retorcida. Recordaré también su gesto duro, su rebozo y su amor por los gatos.
Descanse en paz, Juan Pablo.
Me robé esta foto del muro de Irving Figueroa.
viernes, abril 13, 2012
nevermind...
Llevo cinco días con dos canciones en mi cabeza, una es la canción de Magdalena en Jesucristo Superestrella que dice "no le des más vueltas, todos tus problemas pueden terminarse hoy", la otra es "Someone like you" de Adele. Curiosamente, estos días coinciden con una extraña etapa en la que mi vida se vuelve más y más caótica. Primero vino el cansancio extremo, acompañado de unas ganas locas de escapar. Después vino una noticia que, aunque se veía venir, llegó en el peor momento. De ella se desprende la necesidad de tomar decisiones, que pueden enviar una dimensión de mi vida hacia dos direcciones diferentes: una en la lógica de aferrarme a cierta zona de relativo confort y otra en la lógica de arriesgar más de lo que puedo; cualquiera de las dos implica perder algo a cambio de ganar otra cosa. Quizá lo más fuerte fue identificar esa pinche zona de confort y reconocer que me he aferrado a ella con uñas y dientes, porque eso implicó encontrar a alguien que no reconozco en esa que digo que soy. Sobra decir que, sin pensarlo mucho, tomé la decisión de arriesgar, aunque no me encante el siempre cambiante sabor de la incertidumbre. Cuando vi mis problemas, frente a los de un gran amigo, entendí que los míos son nada. Eso no impide que mi mentecilla retorcida siga enredándose como si fuera tan fácil desenredarse después y que ose enredarse más a mitad de una reunión muy seria. En esa reunión surgió un malestar inesperado, que se ha sumado a la maraña mental. Unas horas después, tembló en Guadalajara, justo lo que necesitaba para mi ya caótica vida. Y el cansancio sigue. Y el malestar inesperado incorpora actores y dinámicas que, aunque pueden ser muy productivos, conllevan el riesgo de insertarme en una espiral en la que no creo que quiera estar. Y la confusión crece a veces y otras veces veo ciertas claridades. Y muchas veces me digo: "no le des más vueltas, todos tus problemas pueden terminarse hoy". Y cuando pienso en la zona de relativo confort y en el 7 de julio, algo me hace cantar: "nevermind, I'll find someone like you". Y, cuando canto, extraño las clases de solfeo... y esto último ni viene al caso, pero, ¿qué final puede esperarse sobre el caótico post acerca de la caótica vida de una persona caótica? Bah, ésta no soy yo.
viernes, abril 06, 2012
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