martes, mayo 10, 2011

225

"Dorix, estás bien caliente", me dijo. Iba a preguntarle en que momento cruzamos la delgada línea, cuando agregó "tienes fiebre". Ahora me da risa la forma en que me di cuenta ayer de que tenía fiebre; pero en ese momento, me asusté mucho al conectar síntomas... fiebre, el dolor de cabeza que tenía en la clase de solfeo, el dolor en las articulaciones que comenzaba a sentir... ¿acaso tanto burlarme de la influenza la había lanzado justo a mi cuerpecillo? Al final de cuentas, no fue influenza y tampoco un resfriado, sino salmonelosis.

Por cierto, vaya día de las madres que pasó la mía, en vez de ir a festejar como Dios manda, pasó la noche en la neura porque la fiebre de su nenita aumentaba minuto a minuto.

Como sea, ya me siento mejor, pero debo liberar mis odios. Odio la cama, odio el dopaje vil, odio la dieta blanda (espero que esta última, así como hace estragos con mi paciencia, haga maravillas con mi muy traqueteada figura).

¿Un día con salmonelosis será lo suficientemente memorable para esta cuenta regresiva?

lunes, mayo 09, 2011

226

Dice una canción de Vegas que "hay días en que valdría más no salir de la cama", éste podría ser uno de ésos. En clase de solfeo, no tenía suficiente aire y tenía un fuerte dolor de cabeza. Más tarde, en una entrevista, un amigo se percató de que yo tenía fiebre. En fin, salvo por la maravillosa clase y por la muy divertida entrevista, podría ser un día no memorable.

domingo, mayo 08, 2011

227

When the violence causes silence,
we must be mistaken.
The Cranberries

Hay cosas que no se deben callar. Si yo fuera madre, hermana, novia, esposa, amiga, de algún "daño colateral" seguramente querría que todos marcharan conmigo. Cuando le dije eso le dije a mi mamá, se levantó de la siesta y me dijo "hay que ir de blanco, ¿verdad?"

sábado, mayo 07, 2011

228

15 años después, antiguos compañeros nos hemos reunido. Es impresionante recordar los tiempos de secundaria, como si hubieran pasado unos cuantos días, cuando ha transcurrido media vida. Tal felicidad amerita tomar vodka, como si de agua se tratara.

viernes, mayo 06, 2011

229

Último día en Pachuca. Desperté con un dolor de cabeza terrible, cortesía de los vecinos de habitación, maniáticos, fanáticos religiosos o no sé qué. Todo pasó muy rápido y nos escapamos del congreso para volver a casa, previa escala en un lugar donde venden ricos pastes.

La señal de Internet regresó a mi celular en los dos camiones (Pachuca-DF y DF-Aguascalientes). Entre las películas, el chisme, el sueño y las miradas al cel, me alcancé a notar con cierta tranquilidad que no tenía días antes. No sabía si tanta confusión era porque alguien me importó más de lo que estaba dispuesta a asumir o simplemente porque no sé perder, cualquiera de las opciones era posible; al final, creo que las dos, juntas, combinadas, explican lo que atormentó a mi mentecilla retorcida en las dos semanas más recientes. Como sea, es evidente que alguien que no tiene el valor de jugársela conmigo (y/0 por mí), no merece mi tiempo (damn it, ya estoy escribiendo como redactora de revista rosa semi-juvenil). ¿Tenía que ir tan lejos para entenderlo? Todo se ve tan claro ahora.

jueves, mayo 05, 2011

230

Segundo día en Pachuca, la bella airosa, demasiado airosa. Segundo día sufriendo el daño que causa la ausencia de señal de Internet... el trauma fue lo suficientemente grande, para que Darwin atribuyera a eso mi alergia.

Como sea, la conferencia todo lo salvó. Germán Rey es un tipo inteligentísimo y divertidísimo, aunque se vea todo serio. A eso hay que sumarle que alguna debilidad tengo por el modo de hablar de los colombianos, me pasmé cuando dijo "juiciosamente".

Uno de mis tuits fue muy revelador: "Todo me recuerda a ti... y entonces, me caigo mal", dije. Una tuitera me sugirió quemarlo todo. No, no puedo quemar una ciudad y menos aún al excelente conferencista.

Los testimonios de los compañeros del noreste, acerca de la violencia en su vida cotidiana, son realmente desgarradores. Más de una vez estuve a punto de soltar las lágrimas.

Quizá lo mejor del día fueron los episodios de viboreo vil, que tuve con Darwin en el auditorio y con Juan Manuel en el camión.

miércoles, mayo 04, 2011

231

"Estoy esperando mi camión en la terminal del ADO"... esa canción me gustaba cuando yo era adolescente. Este miércoles estuve por primera vez esperando un ADO que me llevaría a Pachuca, a un congreso.

Todo parecía cómico-mágico-musical: un taxi nos cobró $25 por tres cuadras al llevarnos al hotel; en éste, que se anuncia como de cinco estrellas, la puerta del baño está vencida, las puertas del clóset experimentan dificultades técnicas para mantenerse cerradas y el chunchito ahorrador de energía nos deja en penumbras, sin razón aparente; un vigilante de la universidad nos dio instrucciones precisas para localizar el auditorio (debíamos bajar para abajo, subir para arriba y entrar para adentro); el auditorio estaba lleno para la conferencia de la Reguillo y tuve que recurrir a técnicas de empujones y otras maravillas, para encontrar un lugar; no tuve señal de Internet en la universidad y tampoco en el hotel; vi un tipo que era sospechosamente parecido a Tony, el abogado gordito de Drop dead diva; descubrí que Pachuca es tempranera, a cierta hora todo está cerrado y los únicos lugares abiertos, sólo tienen servicio para llevar.

La conferencia fue realmente magistral, sobra decirlo. Y el tema del congreso -violencia, comunicación y vida cotidiana- da mucho para pensar. Presenté mi ponencia y me fue muy bien. Las otras ponencias de mi mesa estuvieron geniales. Me reencontré con amigos, de ésos que sólo se reencuentran en cada congreso. Al anochecer, en medio de la excursión en busca de pastes o algún lugar para cenar, nos encontramos al maestro Manuel Corral y nos regaló ejemplares de su libro Periodismo y poder en Durango.

Muy feliz fui.

martes, mayo 03, 2011

232

Hacer que el día alcance para todo es un deporte extremo.

Para viajar, esta vez, decidí simplificarme: esta vez evité mis maletas con rueditas y empaqué todo en una mochila; dejé la lap y, en su lugar, he de llevar sólo mi celular.

Por las prisas, olvidé los lentes y me chuté el recorrido previo al viaje, en versión borrosita.

"A veces tengo miedo de olvidarte", dijo A.E. Quintero en la mesa de lectura de poesía. A veces tengo miedo de olvidarle-los-me, pensé.

lunes, mayo 02, 2011

233

Pensé mucho en la fragilidad de la vida, después de ver un herido (supongo que de un choque) tirado en el pavimento.

Aprendí que la sensible es la que se altera... sí, hablo de grados de la escala, quintas y armaduras; lo vi en la clase de solfeo.

Descubrí que debería abandonar cualquier rastro de maquillaje.

Desde esta tarde, tengo juguete nuevo.

Fui feliz en una mesa de lectura de poesía.

"Las palabras mueren cuando no las decimos a tiempo", dijo Esquer en esa mesa y me quedé pasmada.

En algún momento, fui presa de una sensación que no logro describir y me viajé. Fue en ese lugar donde todo comenzó, hace 27 días. Sobra decir que hasta me caigo mal cuando lo pienso.

domingo, mayo 01, 2011

234

Vagué todo el día. Fui a una charreada, más por costumbre que por ganas. Comí en un restaurante japonés y fui feliz con mi yakimeshi. Terminé en el Ferial. Gran día. Y, sin embargo, una sensación de vacío dio mucha lata.