Si algo me conmociona de la potosinidad -léase, del ala potosina de mi familia- es la capacidad que tienen para que todo se vuelva fiesta; sus reuniones y celebraciones resultan siempre sorprendentes para alguien como yo, acostumbrada a vivir lejos de casi cualquier vínculo familiar. Quizá deba pensar en más viajes relámpago al gran tunar. De este lado del mundo, el chisme dominical con mi mamá incluyó increíbles revelaciones y divertidas memorias. Entre tanto revoloteo, recordé que hoy cumple 30 quien fue una gran amiga mía durante años; es evidente que ya no somos las de antes, ¿a dónde habrá ido lo que fuimos? Mágicamente, me acordé también que el 10 de julio de 1996 fue mi graduación de secundaria. Qué grandes nos sentíamos todos en aquellos años. Sospecho que también eran grandes nuestros sueños y expectativas de lo que vendría en el futuro cercano, la prepa, y en el futuro de largo plazo, la vida adulta. Nos hemos ido reencontrando en Facebook y algunos en vivo, el descubrimiento es que el ñoño se volvió fiestero, la ruda se volvió mamá, la intrigosa se volvió niña buena y yo me volví... momento, ¿qué soy?, ¿quién soy?
domingo, julio 10, 2011
sábado, julio 09, 2011
165
Horas de chisme, caminata bajo el sofocante sol del gran tunar, dos museos -con un descenso al infierno incluido-, reposo post-caminata y la inevitable graciosa huída. El extraño retorno a Potosilandia fue divertido.
Etiquetas:
365para30,
cómico-mágico-musical,
viajes
viernes, julio 08, 2011
166
Aparecí mágicamente por el gran tunar y, también mágicamente, unas partituras terminaron en mi mochila. Debe ser una señal divina para que cumpla mi propósito de año nuevo de 1996, estudiar piano.
A eso hay que sumar que nuevamente me ha resultado divertido sincronizar relojes, descubrir que ya conocía el jardín de Tequis que juraba no conocer y llegar, bajo el influjo del primer frapuchino de la temporada, a conclusiones extrañas -por ejemplo, que a veces la vida resulta más absurda que una película hollywoodense.
jueves, julio 07, 2011
167
Soy una vil workaholic, lo confieso (ya sé, vaya "descubrimiento"). Vivo quejándome de la cantidad de pendientes, pero no sé qué sería de mi vida sin el acelere diario para terminar todo o, al menos, lo más posible. Sospecho que soy adicta a la adrenalina, casi tanto como a la limonada o al chocolate.
miércoles, julio 06, 2011
168
Yo confieso que paré el tráfico... también debo confesar que no me veía extraordinariamente guapa y que ni en sueños he recuperado el cuerpecillo de cuando tenía 20, pero de todos modos paré el tráfico, gracias al taxista que osó detenerse a media calle; al bajar vi que había dos camiones y tres coches más, desesperados, intentando pasar, ¡aplausos! De hecho, ha cruzado por mi mente la idea de hacer una clasificación de taxistas: los que necesitan un GPS, los que conocen la ciudad mejor que la palma de su mano, los que platican, los gruñones... en fin, el de hoy, es digno de reseña, se trata de un señor viejito que, para llegar al Encino, prefiere atravesar el Centro porque "en López Mateos se rodea mucho y hay muchos coches"; y, además, circula a 40 kilómetros por hora en calles que dan para más. Como sea, logré llegar a la inauguración de la exposición colectiva de los Fotocaminantes, en el Instituto Cultural Contemporáneo y me gustó mucho lo que vi, la selección de fotos, el lugar a reventar, la actitud relajada de la mayoría de los presentes. Volví a experimentar la sensación de que el mundo es un pañuelo.
Etiquetas:
365para30,
ciudad,
corte informativo,
divagaciones mías
martes, julio 05, 2011
169
Tengo una ampolla en el dedo chiquito del pie izquierdo. Ya sé, tal noticia no resulta relevante para la seguridad nacional; pero quien sea que se haya asomado a este blog, sabe que las intrascendencias son el pan nuestro de cada día y que para los asuntos medianamente serios está el otro blog. Sospecho que la ampolla, tan diminuta como dolorosa, es producto de mi extraño retorno a Canal Interceptor. Esa pista me deja ver lo que soy, a la vez que me recuerda lo que fui, es decir, ésta que hoy sólo camina, hace años corría y rebasaba gente. En aquel tiempo, no había lesión en el tobillo y no había comenzado mi cordial amistad con el Voltarén; no tenía (o, al menos, no recuerdo haber tenido) problemas con las ampollas y, si acaso los tuve, los pasé por alto; sobre todo, no me veía en la necesidad de reconocer mis limitaciones. Hoy, más de una vez, me encontré con tres chicas que corren, nuestras miradas se encontraron y fue como si me mirara a mí misma en distintos puntos temporales. Como sea, terminé mis seis vueltas, con la ampolla, el nublado, el viento, las multitudes esquivadas y mis divagaciones.
Etiquetas:
365para30,
ciudad,
divagaciones mías
lunes, julio 04, 2011
170
La pista, el aire, el cielo nublado, los árboles, el ruido de la gente que camina ensimismada, las dos horas... todo invita a pensar lo mismo en intrascendencias que en maravillas. Entre tanto, pensé en lo mucho que negamos para poder salir a flote o, si he de ponerme autobiográfica (como si no lo hiciera siempre), en lo mucho que he negado (como en este episodio de Grey's anatomy). A veces niego rotundamente que algo me duele, aunque me duela; a veces niego que algo me importa, aunque le dedique más atención de la absolutamente necesaria; a veces niego las razones reales de mis actos, aunque siempre las termine confesando. En fin, ya lo había dicho en otro post, cualquier esfuerzo mío por negar algo, es absurdo; no sé fingir (no lo suficiente), soy demasiado transparente; mi cara, mis manos y mis letras siempre dejan ver dónde carambas está mi atención, qué me molesta, qué me fascina, cuándo me cuesta decir algo. Es peor que traer colgando actualizaciones de Twitter y Facebook, ja. Por cierto, ¿será que esta tarde, mientras esquivaba perros y dueños de los perros y niños en la pista, se dibujaba un letrero sobre mi cabeza que decía "no me hablen, estoy pensando"?
domingo, julio 03, 2011
171
Sincronizar relojes siempre es divertido, aun cuando el chisme dominical improvisado en El Codo se vea interrumpido por una canción cursi en la versión de una mini-rondalla.
Etiquetas:
365para30,
ciudad,
cómico-mágico-musical
sábado, julio 02, 2011
172

He aquí el perrito fugitivo que rescatamos ayer en la universidad. Ahora está en un albergue, aunque, si por mí fuera, me habría quedado con él, sus ojitos son tan lindos; sin embargo, no hay espacio suficiente en mi casa para otro animalito y tampoco se trata de promover el hacinamiento. Ojalá que alguien lo adopte pronto.
En fin, odio que la gente abandone a los animales cuando dejan de ser cachorritos y dejan de ser la novedad. Odio que los maltraten. Celebro las iniciativas que promueven el rescate y la adopción de perros y gatos. Como nosotros, ellos merecen ser respetados, amados y valorados.
viernes, julio 01, 2011
173
Algo debe haberse colapsado en el mundo, el viernes, a eso de las 7 PM y no fue por las horas extra de trabajo en el día antes de las vacaciones ni por lo caótica que resultó la operación rescate canino. A algún genio se le ocurrió que la más amarguetas de las colaboradoras de Cultura en cooperacha era la persona indicada para hablar del amor en los tiempos de Internet (sí, sí, todos sabemos que el genio es Ricardo Chávez y la amarguetas es quien esto escribe). Como sea, la discusión se puso interesante y nos vimos obligados a confesar si hemos: a) reencontrado gente, b) hecho amistades, c) enamorado perdidamente a través de la red, d) todas las anteriores. Tres de cinco se concentraron en la a y la b; los otros dos en la d. Y sí, fui una de esos dos. He de confesar que en la red me he encontrado, desencontrado y reencontrado amorcillos, unos más fugaces que otros, casi todos con episodios presenciales. Chale, vaya conclusiones resultan tras un programa divertido, ji ji ji.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)