Cada vez que escucho esta canción, me dan unas ganas locas de olvidar los miles de kilómetros que hay de por medio.
martes, abril 02, 2013
Si no corres el riesgo...
Cada vez que escucho esta canción, me dan unas ganas locas de olvidar los miles de kilómetros que hay de por medio.
viernes, marzo 29, 2013
Sólo tenemos que reconocernos...
Como cada año, sólo tenemos que reconocernos...
Cristo con
la Cruz, por El Bosco
José Emilio
Pacheco
Con los ojos
cerrados y
serenos,
la barba de
tres días
y sobre todo
la corona de
espinas,
Cristo
soporta el peso
de su
martirio.
Y dice a las
mujeres que lloran:
Llorad por
vosotras mismas
y vuestros
hijos.
No hay más
sangre
que una
herida en el cuello,
fruto del
roce con la cruz pesadísima
que un
soldado encaja
en los
hombros del Galileo.
Van al Lugar
de la Calavera.
En hebreo se
llama Gólgota.
Cristo es el
centro del cuadro,
quizá no su
motivo más importante.
Porque tal
vez El Bosco no se propuso
(¿cómo saber
sus intenciones?)
pintar otro
retablo de la Pasión
sino darnos
la imagen
del Mal
según aflora en el rostro humano.
El tema del
rostro
es el eje de
este siniestro cuadro hermosísimo.
Verónica
retira el paño corriente
en que sudor
y sangre imprimieron
para siempre
el Divino Rostro.
Pero devora
la obra
la multitud
de caras terribles.
Barrabás
forma la O de un aullido.
Un vómito de
furia se derrama
por la boca
de un monstruo ya desdentado.
La ira
calcina a otro bufón malévolo
y sus labios
dibujan estas palabras:
“Si eres el
Rey
de los
Judíos, ¿será posible
que no te
salves a ti mismo?
¿A quién
pretendes salvar
si no te
libras del tormento y la injuria?”
De improviso
rompe las épocas
la presencia
de un dominico.
Aliado
a un
dignatario adusto,
cara de
pato,
amonesta al
Ladrón ya muerto.
(Nadie como
Hyeronimus van Aeken llamado Bosch
logró pintar
ese color plomizo
que a cierta
altura de la corrupción
se apodera
de los cadáveres).
Y a la
orilla del cuadro los que dan voces:
Crucifícalo,
crucifícalo.
(No son los
habitantes de Judea.
El Bosco
retrata
las danzas
medievales de la Muerte
y los
demonios más que humanos de Flandes.)
El goce
brutal
de quienes
piden más y más sangre.
El canalla
estremecido de dicha
ante el
presente y el futuro martirio.
Y los dos
que se asombran.
Nunca sabremos
de qué se asombran.
Pero sabemos
en cambio
que sin
saber de nosotros
el
implacable Bosco nos pintó en este cuadro.
Sólo tenemos
que reconocernos.
jueves, marzo 28, 2013
Algo quedó pendiente, ya no sé...
¿Será que ésta era la canción de martes y miércoles?
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divagaciones mías,
encuentros cercanos del tercer tipo,
l'amour
miércoles, marzo 27, 2013
Irrupciones
Bien dice Fito Páez que "el pasado irrumpe sin protección y sin presentarse". El día de ayer, martes 26 de marzo de 2013, pasó a la historia como el día que el 2004 se asomó a mi vida. Qué cosa tan extraña.
sábado, marzo 23, 2013
Inexplicable, sin fechas y sin nombre...
Todo lo que hubo entre tú yo yo, aunque nunca tuviera nombre, se acabó. Quedaban sólo unos mensajes que, por algún extraño motivo, guardé en el viejo celular, el que llevo siempre por si falla el principal. Los borré todos una noche, mientras esperaba el transporte en una banca de cierta universidad guanajuatense. Pero, bah, sobreviven no sé cuántos tuits, interacciones en Facebook y mensajitos en Whatsapp, lo digital siempre deja rastro. Sobreviven también toneladas de recuerdos de los muchos meses y las muchas etapas (¿tres?, ¿cuatro?). He de decirlo, son todos buenos recuerdos. A decir verdad, esa extraña relación empezó y terminó de modo igual de inexplicable, nunca tuvo fechas y, como ya lo dije, tampoco tuvo nombre; pero siempre tuvo algo, siempre fue espontánea, divertida, quizá boba... y cuando no fue, pues simplemente no fue. Ahora que lo pienso, no te extrañé en los últimos días de octubre, como tampoco te extraño ahora... y algo me hace sospechar que tú tampoco. Tal vez por eso no me dolió borrar los mensajes. Tal vez por eso puedo sonreír cuando me acuerdo de ti o, más bien, de nosotros en otros tiempos. Tal vez por eso pensar que todo lo que hubo entre tú y yo se acabó, se traduce en el registro del cierre de una grata experiencia... y ya.
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encuentros cercanos del tercer tipo,
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martes, marzo 19, 2013
Dramas posmodernos
[Enemil intentos]
Su contraseña es incorrecta.
¿Olvidó su contraseña?
Restaure su contraseña.
[Primer intento de nueva contraseña]
Su contraseña debe tener al menos un número.
[Segundo intento de nueva contraseña]
Su contraseña debe tener al menos una mayúscula.
[Tercer intento de nueva contraseña]
Su contraseña debe tener al menos una minúscula.
[Cuarto intento de nueva contraseña]
Su contraseña no puede ser igual a la que ya tenía.
[Chingá, ¿ése era el problema? ¿O sea que la contraseña no era incorrecta, sólo había caducado y el sistema "perfecto" no fue capaz de informarlo?]
Su contraseña es incorrecta.
¿Olvidó su contraseña?
Restaure su contraseña.
[Primer intento de nueva contraseña]
Su contraseña debe tener al menos un número.
[Segundo intento de nueva contraseña]
Su contraseña debe tener al menos una mayúscula.
[Tercer intento de nueva contraseña]
Su contraseña debe tener al menos una minúscula.
[Cuarto intento de nueva contraseña]
Su contraseña no puede ser igual a la que ya tenía.
[Chingá, ¿ése era el problema? ¿O sea que la contraseña no era incorrecta, sólo había caducado y el sistema "perfecto" no fue capaz de informarlo?]
sábado, marzo 09, 2013
Enemil cosas que hacen que la vida valga la pena...
Después de que el combo cansancio-hartazgo-agobio se hizo presente en estos días y luego de haber protagonizado el episodio el episodio cómico-mágico-musical de derramar lagrimitas en alguna sala de cine rebosante de gente, la vida se empeñó en hacerme sonreír. Bajé del autobús en la central de Aguascalientes y había flores por doquier... ash, no eran para mí, sino parte de algún envío, pero fue una belleza ver cajas y cajas llenas de flores de todos colores invadiendo el piso de los andenes. Después, en la ventanilla del taxi que me trajo a casa, se dibujaron algunas gotas de lluvia... todo un bálsamo para alguien que ama la lluvia. Hoy, una perrita hermosa que, según me contaron los vecinos, lleva días vagando por las calles, me miró y no pude evitar traerla a casa. Todavía he de pensar si se va a un albergue o si se queda para siempre, pero ver sus ojitos de felicidad después de comer me ha hecho poner también ojitos de felicidad. ¿Será que la vida se empeña en demostrar que vivirla vale la pena?
viernes, marzo 08, 2013
Soy una loca que llora inexplicablemente
Tenía unas ganas locas de llorar, unas inexplicables ganas de llorar, no por algo o por alguien, simplemente llorar cual si se tratara de un deporte de alto rendimiento. Tenía unas ganas locas de llorar y terminé llorando con un spot de Coca Cola que invita a enloquecer. Recordé un anticomercial que vi el otro día, donde se afirmaba: somos los locos que contaminan ríos. En fin, yo soy la loca que llora en los spots previos a un documental sobre Dogma 95, en alguna sala de cine de Guadalajara.
miércoles, marzo 06, 2013
Sólo a veces...
Sucede que a veces me cansa el torrente de pendientes que no me permite ir despacio. He vivido contrarreloj en lo que va del año y la sensación me resulta agridulce, por un lado me encanta estar siempre ocupada, por otro ya estoy harta. Quiero sentarme una tarde completa en la banca de un parque o ir al cine y ver dos o tres películas o algo. Quiero recordar cuánto me apasiona todo esto que hago cuando sí tengo tiempo para respirar. O tal vez sólo quiero salir corriendo... bueno, no, no es mi estilo. Como sea, veo dos cuentas regresivas en mi vida, una termina el 16 de marzo y la otra el 15 de mayo. Ya falta menos y a veces desespero, pero sólo a veces.
martes, marzo 05, 2013
Rojo mi cabello ha vuelto a ser
Una evidencia empírica de cuando el exceso de trabajo hace estragos en mí es el tiempo que tardo en retocarme la raíz del tinte. Me he pintado el cabello religiosamente desde que tenía 19 años, ahora tengo 31. En momentos críticos, he tardado un par de meses en retocar la raíz y mi cabellera se convierte en algo tricolor, con castaño oscuro monísimo, rojo decolorado rarísimo y las canas que nunca son invitadas pero siempre llegan. Esta vez tardé tres meses. Eso es malo, muy malo, requete malo.
Como sea, haber regresado a la cabellera roja debe ser una evidencia empírica de que estoy retomando las riendas de mi vida y que por fin he organizado un poco mi maraña de actividades. ¿Será?
Como sea, haber regresado a la cabellera roja debe ser una evidencia empírica de que estoy retomando las riendas de mi vida y que por fin he organizado un poco mi maraña de actividades. ¿Será?
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