miércoles, octubre 28, 2009

jueves, octubre 15, 2009

el mundo no es nuestro


"Esto no es nuestro, es del río", me dijo un poblador del ejido de Pago Pago (eso que los turistas conocemos como Micos) en la Huasteca Potosina. El hombre contó que hace un año las lluvias fueron intensas y el río creció tanto, que se llevó algunos puestos que lo habían desafiado estando muy cerca; dijo que el agua le recordó a la gente de quién es ese territorio. He de confesar que lo que escuché me cambió la perspectiva, yo estaba desanimada porque la lluvia no me dejaba disfrutar de ese fin de semana de vacaciones improvisadas y ese señor me hizo pensar en lo contrario, en que, al final de cuentas iba ahí a estar en contacto con la naturaleza y tenía que respetar precisamente las condiciones naturales. Todo este rollo es porque creo que antes de pensar qué tanto cuidamos la tierra, deberíamos pensar cómo entendemos nuestra relación con ella.

Hoy es el Blog Action Day, que este año está dedicado al calentamiento global, que nos recuerda que tenemos mucho por pensar, mucho por decir y, sobre todo, mucho por hacer.



Acá, lo que escribieron Tony Valderrama y Marco Carlos Ávalos al respecto. Más acá, un par de posts que escribí hace tiempo: "you feel it?" y "la tierra".

miércoles, octubre 14, 2009

encontronazos con los astros...

Por algún extraño motivo, mis encontronazos con astrólogos han sido en un par de revistas. Hace casi seis años trabajé en una revista para jóvenes, un buen día el jefe de redacción presentó muy orgulloso el dummy del primer número que, dicho sea de paso, iba a salir en diciembre. Había en ese bodrio una sección de horóscopos y de inmediato busqué Sagitario, que decía unas cosas tan predecibles como "este mes recibirás muchos regalos"; obvio, aventé la revista sobre el escritorio y vociferé: "pues claro, es mi cumpleños y es Navidad, ¿a qué pendejo se le ocurrió escribir estas jaladas?" Los demás pusieron cara de sorpresa, la autora de esas cosas terribles era la esposa del dueño, que me miraba con gran indignación.

El tiempo pasó y volví a trabajar en una revista, pero para niños; ahí no había sección de horóscopos, nooooo, pero uno de mis compañeros era (y es) astrólogo en sus ratos libres (lo que sea que eso signifique). El susodicho averiguó mi fecha y hora de nacimiento e hizo mi carta astral sin previo aviso y sin petición de por medio; me dijo cosas como: "eres una mujer inteligente, independiente, imprudente, caprichosa y demasiado sincera". Lo interrumpí: "¿y para saber eso molestas a las estrellitas?, no, corazón, eso lo notas tras hablar cinco minutos conmigo". Sobra decir que no quise que me contara mi pasado (que no me cuenten, ya lo viví) y tampoco mi futuro (que lo quiero vivir sin saber qué vendrá). ¿Qué me habría podido decir entonces? ¿Habría visto los ires y venires, las relaciones ambiguas, los vetos por parte de los que han subido a un ladrillo y se han mareado, las boas de plumas, las presencias que entonces ni imaginaba y ahora son fundamentales, los momentos de absoluta bobez? No lo creo, pero de eso se ha tratado mi vida estos cinco años.

No sé lo que vendrá y he de decir que no quiero saberlo. No a través de los astros. Y tampoco a partir de planes estrictos con horas y minutos. Nel, esas prácticas ya las abandoné.

martes, septiembre 22, 2009

de camino

Hace unos días coincidí con un par de chavos — tímida y sonriente ella, muy sociable él — en la universidad, caminamos del auditorio Pedro de Alba hacia la calle, hablamos de una ponencia que presenté, de la maestría que ellos estudian, de las películas de Juan Carlos Rulfo, del aplauso espontáneo que acabábamos de presenciar en la función de Los que se quedan (y que ya conté en este post). Fue un momento genial, como si nos conociéramos de toda la vida, pero no, apenas nos habíamos visto en el Seminario de Investigación, nos volvimos a encontrar en el Foro de la Cineteca, platicamos rumbo a la salida y nos presentamos en avenida Universidad, al despedirnos. He de confesar que entre mi caótica situación de estas tres semanas, he olvidado los nombres, pero a ellos y a ese momento jamás, que momentos como ése hacen que la vida valga la pena.

jueves, septiembre 17, 2009

aplausos en la sala

Una de las películas gloriosas que contaba en el post de ayer fue Los que se quedan, de Juan Carlos Rulfo. Se trata de un documental acerca de la migración, pero desde la perspectiva de los hijos, padres y parejas que se quedan en México, sea porque esperan irse también, porque esperan que los otros regresen o bien, porque ellos mismos han regresado.



Mientras lo veía, reí, lloré y me quedé maravillada con la forma de contar que tiene Rulfo. Al final, me sorprendí más con el sentido colectivo de la experiencia personal, de modo espontáneo, la mayoría de los asistentes aplaudimos enjundiosamente cuando los créditos aparecieron en pantalla... no era una función especial, no estaba el director, sólo estábamos los asistentes desparramados entre las butacas, en un auditorio de la UAA. Traté de recordar cuántas veces había escuchado aplausos espontáneos al final de una función y vinieron a mi mente dos episodios. Uno, en 2006, cuando en el Festival de Cine Aguascalientes exhibimos otra de Juan Carlos Rulfo, En el hoyo, otro excelente documental, acerca de la construcción del segundo piso del Periférico, desde la perspectiva de los trabajadores. Algo tiene este director, caray, que sabe contar e involucrar a los espectadores en eso que cuenta.



El otro episodio de aplausos espontáneos fue, creo que en 2001, también el Foro de la Cineteca en la UAA; la película esa vez fue Quiero ser famosa, de Dominique Deruddére (si ven el trailer, es bajo su propio riesgo, advierto que el doblaje suena fatal, pero no encontré una versión más decente).



Lo que me sigo preguntando es qué hace que un conjunto de gente, sin ponerse de acuerdo, aplauda así al terminar una función de cine. Vaya, es lo más común en teatro, pero no en cine. Lo que sea, es genial.

miércoles, septiembre 16, 2009

porque las cosas cambian y no estamos aquí de visita...

Mucho ha pasado en los más de 20 días que no me he aparecido en este humilde blog. Vi películas gloriosas en el Foro de la Cineteca; viví un buen día de celebración de aniversario del Colegio, con la conferencia de Raúl Trejo Delarbre; conocí un par de chavos interesantísimos en el Seminario de Investigación en la UAA, que luego me encontré en el Foro y ahora no sé dónde volver a encontrar (si de chiripadazo leen esto, avisen, ji ji); y tuve un viaje relámpago a Guanajuato. Pero también tuve días de locos, demasiado trabajo, casi nada de horas de sueño; me llevé una fea sorpresa con la muerte accidental de una mujer que conocía de siempre y que es el tipo de gente que una no imagina que morirá pronto; hice berrinche con dos que tres tipos y tipas indeseables y, ¿por qué no?, lo que faltaba, me colapsé un fin de semana, rinofaringitis aguda y fatiga crónica fue mi diagnóstico, una voz tipo Alejandra Guzmán me ha acompañado estas casi dos semanas y mi agenda acumula tachitas por todo lo que debería estar haciendo y no hago. Como sea, heme aquí, un par de viajes se avecinan y el dinero se acaba, lo único que no se me agota son las ganas de vivir.