lunes, julio 18, 2011

156

Al parecer, hoy fue el día de los reencuentros. Reencontré a la Blue, mientras esperaba el camión, para ir a la universidad. Reencontré a la amiga de una amiga, que no veía desde hace alrededor de siete años (tan ingenua como siempre). Reencontré a quien fue mi jefe en una campaña política hace diez años. Quizá también me reencontré con la sensación que tantas veces experimenté cuando era niña, armada de mi chamarrita fucsia para lluvia y de un paraguas (me acordé de las calles de la ciudad del caos humeante y los vendedores de "paraguas para el agua, para que no se moje") salí a hacer frente a la lluvia... y la lluvia se hizo simple brisa, pero yo seguía ahí, afuera, con mi chamarrita, pretendiendo que desquite lo que me costó.

cosas que pasaron por mi mente mientras veía My sassy girl

  • ¿Así o más cursi?
  • Cursi o no, ya soy fan de Jordan Roark (Elisha Cuthbert), está francamente loca y sus frases rayan en la genialidad.
  • Si yo fuera ella, no me fascinaría un tipo como él.
  • Oh, por Dios, si hacemos modificaciones en el cabello... Charlie Bellow (Jessee Bradford) se parece a... alguien que me encantaba por ahí de mayo de 2010, ¡aplausos!
  • ¿Todos los hombres tendrán un amigo metiche que les dice "no te metas con ella"? Recuerdo uno que sí, pero, pero...
  • ¿Así que el destino juega con ellos? Bah.
  • "We have to stay alive, because we have to see how the story ends", dice Jordan. Coincido.

domingo, julio 17, 2011

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El domingo se resume en tres frases:
A veces las labores domésticas resultan terapéuticas.
El concierto del Dúo Yoho en el Festival de Música de Cámara fue genial.
¿No que no tronabas, pistolita?

sábado, julio 16, 2011

158

Algo debe andar muy mal en mi cerebro si oso citar a Giddens para explicarle a Kari por qué no volveré con un amorcillo del pasado. Algo debe andar peor en mi agenda, si dedico la noche del sábado a ver un maratón de Grey's anatomy en Cuevana. ¡Aplausos!

viernes, julio 15, 2011

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La vida es tomar decisiones. A veces hay que reconocer que una no puede partirse en mil y hacerlo todo. Hoy tuve que dejar ir algo y confieso que me dolió, pero en fin, c'est la vie.

jueves, julio 14, 2011

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Un sablazo a mi cartera marcó el inicio de otra cuenta regresiva, en 27 días mi vida cambiará; aunque esto es una ilusión para amortiguar la espera, porque en sentido estricto, mi vida cambia todos los días. Como sea, Guadalajara me hace muy feliz, allá todo es verde y lluvioso. La Estación de Lulio se ha vuelto el escenario perfecto para el chisme, siempre es divertido discutir de memorias e ilusiones al calor de los paninos y limonadas.

Por lo demás, para mí sigue siendo un misterio quién elige las películas en los camiones. Esta vez, mi regreso fue acompañado por My sassy girl. Me resulta muy cursi la historia de los que (¡alerta, spoilers!) estaban destinados a conocerse desde el principio, pero se conocen de otro modo y, cuando parecía que no se iban a volver a ver, resulta que siempre sí. Como sea, soy fan del personaje de la chica, está loca, pero es adorable y dice reti-hartas cosas profundas, como ésta: "We have to stay alive, because we have to see how the story ends". Yo no creo tanto en el destino, creo que mucho de lo que somos o no somos, es producto de nuestras decisiones, aunado a circunstancias que no son de nuestra propia elección (ash, ya quiero recitar la teoría de la estructuración de Giddens).

miércoles, julio 13, 2011

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Amo los días en que me olvido de todo y me tiro a leer. Estos días, que deberían ser de vacaciones, la avalancha de pendientes no me ha dejado dedicarme por completo a la montaña de libros que tengo en el escritorio. Como sea, me entretengo con La elegancia del erizo de Muriel Barbery y con una tesis doctoral sobre la violencia en el noviazgo. Muy feliz soy.

Más feliz soy cuando cierro el día con medio concierto de un quinteto de metales y una entrevista que termina en divagación.

cosas que pasaron por mi mente mientras veía Nunca me abandones

  • Pensé que iba a llorar... pero, no, sólo me quedé tantito pasmada.
  • Un programa de donadores como ése resultaría muy caro, ¿no?
  • Se supone que la película intenta ser emotiva, ¿no? Por algún extraño motivo, me ha parecido fría.
  • Qué fotografía tan maravillosa.
  • Qué bonita es Escocia. Pude no ver la película y concentrarme sólo en la belleza de los lugares escoceses.
  • ¿He aquí un recordatorio de que la vida es corta?

martes, julio 12, 2011

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Los planes siempre cambian. El plan era escribir a destajo e ir a caminar. En lugar de eso, terminé en un bonito café del centro, tomando té verde como si no hubiera mañana y sintetizando, con unos amigos, el chisme de años en unas pocas horas. La improvisación continuó y terminamos en el cine viendo Nunca me abandones, sin haber leído la sinopsis, ¡aplausos! La película no me fascinó, la fotografía sí y Escocia más.

lunes, julio 11, 2011

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Si no mal recuerdo, es la tercera vez que esta canción aparece en mi blog. La primera vez fue para alguien con quien me encontré, desencontré y reencontré 80 millones de veces; siempre fue genial y sorprendente y, aun cuando hace mucho que sé que ya no será, recordar me saca una sonrisa. La segunda vez fue para alguien que apareció y desapareció de mi vida con mayor velocidad que la intención que alguna vez tuve de ser veterinaria; tras el romance más rápido de occidente, no volveré a hacer bromas sobre mi sobrada capacidad para perder un hombre, como dice la película, en 10 días... o mejor sí, ¿qué tal en 10 minutos? Como sea, suena terrible pensar la misma canción para dos hombre diferentes, pero no es tan descabellado, con ellos y con otros, cualquiera que sea el tipo de relación, mi pregunta siempre es la misma: ¿estaremos pensando en lo mismo?, ¿estaremos viendo lo mismo?, who can tell if the colors I see are the same for you and me? Siempre es un misterio.



Como sea, que nadie subestime el poder del espionaje no intencional en Facebook. Cuando el muro escupe novedades maravillosas, como que el más antiguo de los ex tiene nueva novia, se desencadenan reacciones inesperadas. Hoy mi autoestima llegó a la estratósfera. Una siempre espera que las novias subsecuentes sean... cómo decirlo... chafitas, pero a veces la realidad resulta más radical que cualquier mal deseo.