martes, enero 07, 2014
Interrumpimos la (des)programación...
jueves, enero 02, 2014
Dosmiltrece
Gran parte de esos viajes fue por motivos académicos. En ese sentido, 2013 fue un año académicamente estimulante, sobre todo en octubre. Todavía no acabo de procesar lo que aprendí en todos los sentidos. Quizá lo mejor fue la lección de sencillez y humildad que vi en Alain Touraine himself, en medio de un mundo académico que a veces nos arrastra en la soberbia.
Hubo otros viajes, emprendidos desde butacas del cine, con maravillas como El gran secreto (algún genio tradujo así The words), No, Cuatro notas de amor (otro genio tradujo así Quartet), Mucho ruido y pocas nueces (Much do about nothing), Before midnight, Gravity, Thor: The dark world, Intriga (algún genio tradujo Prisoners así) y El hobbit. Mi favorita del año fue Gravity. Con Before midnight cerré un ciclo en el asiento 7 de la fila F de la sala 7 de conocido cine, meses después de que el pasado se me atravesó de golpe dos días seguidos.
A propósito de encuentros cercanos del tercer tipo, este año se registraron oportunidades de inversión no muy fiables. Volví a pensar en ciertos límites geográficos y me pregunté si los sortearé, pero la pregunta ha quedado nuevamente en el aire. Para cerrar el año, experimenté un extraño retorno a la adolescencia.
Seguí leyendo a la Szymborska (aunque sigo sin terminar los dos libros de ella que compré en la FIL en 2012) y me volvió a fascinar Italo Calvino con Si una noche de invierno un viajero. También me fascinó La invención de la soledad, de Paul Auster, me fascinó y me dolió: "Paul Auster comenzó a escribir La invención de la soledad cuando murió su padre de forma repentina", dice la contraportada. Ese libro no fue sólo mi primera lectura del autor, fue también la lectura más dolorosa que hice en 2013, fue como encontrarme con un dolor que yo sabía que estaba ahí pero de cuya dimensión no tenía idea. Los libros tienen sus momentos y éste llegó a mí, en una reedición que compré en Sanborns un día mientras hacía tiempo, justo cuando lo necesitaba.
Vi a Jorge Drexler en vivo y fui muy feliz. Eufemia llegó a mi vida (aunque tardó mil años en encontrar su nombre) y se unió al equipo animal de casa, con Lucas y Justina. Y cumplí 32, ¡aplausos!
miércoles, enero 01, 2014
Treinta y dos
lunes, diciembre 16, 2013
Sólo que por eso sea...
lunes, noviembre 18, 2013
Casos de la vida real...
Quiere quedar bien contigo.
Te lleva a un elegante restaurante de mariscos.
Eres alérgica.
Pides arrachera del menú infantil.
sábado, octubre 19, 2013
El extraño retorno de Cosas que pasaron por mi mente mientras veía... Gravity
sábado, octubre 12, 2013
Cómo deprimirse y recuperarse en cinco pasos
Paso 1. Aborde usted el tren ligero de Guadalajara, en la estación Washington, con destino a Periférico Sur y advierta usted que hay gente suficiente para que el vagón califique como lata de sardinas.
Paso 2. Experimente usted la sensación de soledad más fuerte de los años recientes, en medio de la multitud.
Paso 3. Descubra que ha llegado a Periférico Sur, deje que todos salgan y camine despacio en un pasillo, luego otro y en la escalera. Continúe a ese paso para subir el puente que está justo afuera.
Paso 4. Note, a la mitad del puente, que el camioncito de su universidad ha llegado. Piense que, si lo pierde, tendrá que esperar 15 minutos más bajo el sol del mediodía. Reaccione y corra, haga señales para que el chofer no se vaya, saque como pueda la credencial que le acredita como estudiante y aborde el bendito camión. Encuentre una sensación de comunidad en el tipo que llegó atrás, después de vivir la misma experiencia de atravesar corriendo el puente.
Paso 5. Ría mientras el camioncito transita entre los baches hasta la universidad. No olvide dar las gracias al chofer.
sábado, septiembre 14, 2013
Tarde de viernes
A veces una encuentra afinidades de modo inesperado.
Pero no siempre sucede que una escuche a alguien 12 años menor y tenga la impresión de que se está escuchando a sí misma a los 19. Sorprendida estoy.