lunes, enero 03, 2011

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Hoy fui feliz al reencontrarme con un amigo.

domingo, enero 02, 2011

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Cosas que hacen que la vida valga la pena: Reconstruir memorias a partir de boletos del cine.

Por algún extraño motivo, me gusta guardar los boletos del cine. Esto que ven es un paquetito de boletos que he rescatado de distintos cajones. Por algún motivo más extraño aún, sólo he encontrado boletos del 2001 en adelante, aunque recuerdo perfecto que empecé a guardarlos desde el 97. Como sea, es lindo recordar que en 2001 la entrada al cine costaba 36 pesos, que algunas películas (como Vivir mata) las vi como parte de mi tarea de Cine, que me eché la pinta para ver la última función de Amelie y me fascinó, que El señor de los anillos: el retorno del rey fue la primera película que vi después de la muerte de mi papá y me identifiqué con Eowyn, que vi con Cristina a Tom Cruise en enemil papeles, que lloré como Magdalena (o quizá deba decir que a alguien muy importante le lloré y le lloré y le lloré) cuando vi Antes del atardecer, que me fascinó , que saqué a Caro casi arrastrando de la sala donde vimos Efectos secundarios, que en El perfume la Zárate gritó en la escena del gato, que fui varias veces a ver El laberinto del fauno, que se me pegó la cancioncita de Encantada, que tras ver Volver a verte deseé con todas mis fuerzas no volver a verla, que fui feliz con Watchmen (si fuera flaca, compraría un disfraz de Silk Spectre II), que salí gratamente sorprendida de La tierra, que me atreví a ver Los fantasmas de mi ex para no desperdiciar un boleto de cortesía, que salí en shock de Trazando Aleida, que Ricardo y yo arrastramos a Carolina a ver Terminator, que el fulanito que estaba a un lado de mí en Bésame por favor no era en absoluto besuqueable, que salí de Julia & Julie imitando a Julia, que me fascinó también Up in the air, que no sufrí con Precious, que alguna vez Ricardo y yo terminamos viendo Marido por accidente porque nos salimos de Slumdog millionaire por el pésimo audio de la sala, que otra vez Julián y yo terminamos viendo Bajo el mismo techo porque cancelaron la función de Volver al futuro que íbamos a ver, que otras tantas no son recordables ni siquiera entre lo despreciable, que algunas más son recordables a pesar de que no fui yo quien se quedó con los boletos, que en esta lista rápida de recuerdos faltan más de las que vi en la Muestra o en Cine Club y no guardé boletos.

sábado, enero 01, 2011

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Gran manera de iniciar el año, en el cine :)

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Hay mil razones para festejar. ¡Salud por 2010, que fue un gran año! ¡Salud por 2011, que también lo será!

viernes, diciembre 31, 2010

fue un año muy bueno...

Con las palabras de Galeano (de un libro que una gran amiga me regaló) cierro el 2010, aunque, como he dicho antes, nunca he sentido cambios radicales entre un año y otro, sino continuidades, muchas continuidades... pero siempre he tenido cierta debilidad por hacer recuentos a diestra y siniestra.

Si 2009 fue un año de felicidad e incertidumbre, he de decir que estos dos componentes mantuvieron su presencia en 2010, pero el resultado fue distinto, siempre sorprendente, vivir no deja de sorprenderme. Corte informativo: a diferencia de medio mundo que suele preguntar "¿cómo te trata la vida?", Carolina (su blog está en coma, pero sigue activa en twitter) siempre me pregunta "¿cómo tratas a la vida?" y eso me gusta. Pensando en el 2010, creo que lo traté muy bien. En el inventario de mi año (y de mi vida) hay viajes realizados, películas vistas, momentos vividos, celulares muertos y más.

Empecé el año como me gusta, en el cinito, viendo Julia & Julie... meses después, yo seguía imitando el modo de decir "bon apetit" de Julia. Entre mis favoritas, Up in the air, Alice in wonderland, Whatever works, You will meet a tall dark stranger y, por algún extraño motivo, Back to the future otra vez. Me quedé con ganas de ver muchas otras, como Biutiful, la faringitis me mantuvo en la profundidad de los edredones mientras estuvo en el cine y, cuando por fin salí, ya no estaba en sala alguna. Yo quería ver si realmente, como decía una reseña, "Biutiful is horrible".

Fui a la segunda boda de bloggers en mi vida y, extrañamente, fue casi como la primera: pequeñita, íntima, sin derroche, con mucho amor. ¿Será ésa una característica inherente? Corroboré que el mundo sigue lleno de gente linda y honesta. Pasé excelentes momentos en lo inesperado, en lo cotidiano, en lo pequeño. Pensé en la banda sonora de mi vida.

Armada de toneladas de bloqueador y dispuesta a comer sólo pollo y verduras (recordemos que soy alérgica a los mariscos y el sol me hace casi tanto daño como los discursos de Calderón), me reconcilié con la playa luego de unos días de un viaje improvisado que comenzó en Colima y Comala ("vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo") y terminó en Manzanillo. Viajé también al DF tres veces (pudieron ser cuatro, pero se atravesó la faringitis), casi siempre de pisa y corre, y amé Xochimilco. A mi adorada Guadalajara también hice tres viajes de ñoñez que se aderezaban con los reencuentros con los amigos, el último viaje lo hice resfriada y regresé cuasi-moribunda, como sea, no me arrepiento; espero, el año que entra, dar buenas noticias del proyecto que nos ocupó en estos viajes, donde también está el único e inigualable Mauricio Benjamín.

Me enamoré y me desenamoré, ya no recuerdo cuántas veces (pa variar, en mi vida, mucho es fugaz y se rige por la incertidumbre), lloré como Magdalena, me reí de ello, pensé de más (as usual) y no faltó quién me cuestionara gratamente.

Conviví más con mi mamá, extrañé a mi papá. Recibí buenas noticias de familia, superé algunas resistencias. Conocí gente maravillosa. Me reencontré también con muchos amigos, se fortaleció la amistad con otros y con alguno que otro algo se rompió.

Conservé mis dos empleos, como asesora de investigación (haces ora esto, haces ora lo otro... ok, no) y como profesora universitaria, pero este año los disfruté mucho más. He de agradecer públicamente a Rebeca, a Lula y a Enrique todo lo que han valorado mi trabajo y todo lo que me han motivado a continuar. Estuve en tres congresos y me publicaron unas cuantas cosas. El Colegio vivió tiempos difíciles, pero se mantuvo de pie. De igual modo, El Cafecito continuó, a veces con dificultades, a veces con gran facilidad, pero sobrevivió.

En asuntos cuasi-superficiales, sufrí mucho cuando mi viejo celular decidió dejarse morir y más cuando mi broma de día de los inocentes no pegó, snif.

En asuntos bastante más profundos, conecté puntos, tomé decisiones importantes, muy importantes, a pesar del caos y, además, me impuse un reto medio críptico que espero cumplir. Obviamente, seguí luchando con mi agenda y me pregunté una y mil veces a dónde se va el tiempo y por qué es insuficiente.

No ha sido un camino fácil, pero sí uno muy satisfactorio. Hace algún tiempo platicaba con mi amigo Gio sobre nuestras vidas, llegamos a la conclusión de que si todo hubiera salido conforme lo planeamos, habríamos tomado el camino fácil; el que vivimos, cada uno en lo suyo, ha sido todo lo complicado que nunca imaginamos, pero nos ha permitido resistir, valorar, madurar y eso no tiene precio.

Quizá deba imitar al hijo de mi jefa, que suele decir "hoy fue un día muy bueno, mami"... para mí, 2010 fue un año muy bueno.

Vidas vividas... adiós, 2010; hola, 2011...

Inventario general del mundo

Arthur Bispo do Rosario fue negro, pobre, marinero, boxeador y artista por cuenta de Dios.

Vivió en el manicomio de Río de Janeiro.

Allí, los siete ángeles azules le transmitieron la orden divina: Dios le mandó hacer un inventario general del mundo.

Monumental era la misión encomendada. Arthur trabajó noche y día, cada día, cada noche, hasta que en el invierno de 1989, cuando estaba en plena tarea, la muerte lo agarró de los pelos y se lo llevó.

El inventario del mundo, inconcluso, estaba hecho de chatarras,

vidrios rotos,

escobas calvas,

zapatillas caminadas,

botellas bebidas,

sábanas dormidas,

ruedas viajadas,

velas navegadas,

banderas vencidas,

cartas leídas,

palabras olvidadas y

aguas llovidas.

Arthur había trabajado con basura. Porque toda basura era vida vivida, y de la basura venía todo lo que en el mundo era o había sido. Nada de lo intacto merecía figurar. Lo intacto había muerto sin nacer. La vida sólo latía en lo que tenía cicatrices.

Eduardo Galeano, Espejos.

jueves, diciembre 30, 2010

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En algún momento, la fuerza de voluntad tenía que retornar.
¡Salud por mis rodillas!

miércoles, diciembre 29, 2010

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¿Cierto tipo de transparencia radical? Puede que funcione.
Vaya ideas locas que se me ocurren viendo Tron.

martes, diciembre 28, 2010

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"¿Quieres hacer reír a Dios? Haz planes". No recuerdo dónde leí o escuché eso, pero las tres semanas más recientes lo he recordado minuto a minuto (sobra decir que nunca había hecho consciente cuán desagradable me resulta que algo se salga de mis planes). Hoy fue un día de ésos, ocurrió un encuentro inesperado, muy extraño, desafiante. Me llevará algo de tiempo entenderlo. Mientras tanto, el reporte del día es que sigo aquí :P

me voy...

Prácticamente en toda mi infancia/adolescencia odié la física, la odié con todas mis fuerzas, porque me parecía incomprensible. El tiempo pasó y, a los 24, en una clase de Sociología del Conocimiento, además de Kuhn, Latour, Bloor y demás, leímos algo sobre el gato de Schöedinger y sobre Heisenberg, que me llamó la atención. Inexplicablemente, de cierto tiempo hacia acá, he experimentado cierta fascinación por el principio de incertidumbre de Heisenberg, eso me ha llevado a tomar una decisión: dejaré los estudios de comunicación y cultura por la física cuántica. Ya redacté mi propuesta de investigación, se titula Making sense of uncertainty: an exploration of the Heisenberg's principle and procrastination practices in late modernity; con esto espero ser aceptada en el doctorado en Física en el MIT. Échenme porras, ¿sí?